El profesor de Educación Física y guardavidas Adrián Antonelli, estuvo en Máxima Mañana por Radio Cadena Máxima, encendió las alarmas sobre el incremento de accidentes acuáticos en todo el país y llamó a reforzar los cuidados en natatorios, espejos de agua y espacios recreativos, especialmente durante el verano salteño, donde las altas temperaturas multiplican la presencia de niños y familias en las piletas.
“Nos están llegando reportes desde la Federación Argentina de Guardavidas y la situación es preocupante. Tenemos entre tres y cuatro ahogamientos cada dos días, la mayoría en menores de siete años”, advirtió Antonelli, en diálogo con este medio. Según explicó, muchos de estos episodios ocurren en lagunas, ríos o piletas sin supervisión adecuada.
El profesor remarcó que la natación debería incorporarse desde edades tempranas, no solo como deporte sino como herramienta de supervivencia. “Cualquier persona puede aprender a nadar, desde los cero hasta los 99 años. Pero lo primero es saber flotar. La flotabilidad es fundamental”, señaló.
La responsabilidad compartida: padres y guardavidas
Antonelli fue contundente al hablar del rol de los adultos en los natatorios. “Muchos padres creen que porque está el bañero ya está todo resuelto, y no es así. La responsabilidad es compartida”, afirmó.
Incluso recordó que existe una normativa que exige que los tutores permanezcan a no más de 15 metros del menor. “Hasta los ocho años, siempre debe haber un adulto responsable cerca. No alcanza con dejar al chico en la pileta y confiarse”, insistió.
Horarios, calor extremo y cuidados básicos
Con el índice UV en niveles muy altos durante enero, el profesor recomendó evitar la exposición en piletas entre las 11 y las 16. “En ese horario el riesgo de golpes de calor y quemaduras es altísimo. Hemos visto quemaduras de primer, segundo y hasta tercer grado”, alertó.
También recordó la importancia del protector solar: “Debe aplicarse cada dos horas, no una sola vez”. Para los más chicos, sugirió sumar una remera fina de algodón, preferentemente blanca, para reforzar la protección.
Hidratación y mitos peligrosos
El especialista insistió en que la hidratación es clave, incluso dentro del agua. “En la pileta también se transpira. Los chicos necesitan tomar líquido constantemente porque sus glándulas sudoríparas todavía no funcionan al máximo”, explicó.
Además, desmintió prácticas riesgosas que aún se ven en las calles, como entrenar con buzos, plásticos o ropa gruesa para “bajar de peso”.
“Eso solo provoca deshidratación. Lo que se pierde es agua, no grasa. Puede terminar en un shock o pérdida de conocimiento”, advirtió.
Cómo acompañar a quienes le temen al agua
Antonelli también compartió una experiencia personal para ilustrar cómo se trabaja el miedo al agua en adultos. Contó el caso de una alumna de 70 años que había sufrido un episodio traumático en su juventud.
“Primero tuvimos que enseñarle a ducharse de frente, a sentir el agua en la cara sin miedo. Fue un proceso de una semana y pico. Después entró a la pileta y hoy nada como si nada”, relató.
Inclusión y accesibilidad
El profesor destacó que cada vez más natatorios incorporan rampas y brazos hidráulicos para personas con movilidad reducida. “La actividad acuática es fundamental para la inclusión. El agua reduce el peso corporal a la mitad y permite trabajar sin dolor”, explicó.
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