El Gobierno de Javier Milei recibió con alivio los últimos indicadores económicos difundidos por el INDEC y considera que podrían marcar el inicio de una recuperación más acelerada de la actividad durante los próximos meses. En la Casa Rosada destacaron especialmente el crecimiento de la economía en junio y creen que, si la tendencia se mantiene, podría comenzar a verse un mayor impacto sobre el consumo y los ingresos de los hogares.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en junio una suba del 2,7% interanual y un crecimiento del 0,8% respecto de mayo. El dato fue recibido como una señal positiva dentro del oficialismo, que venía siguiendo con preocupación la desaceleración de algunos sectores durante los meses anteriores.
La medición de junio representó además la segunda mayor suba del año, después del crecimiento del 6,2% registrado en marzo. En tanto, el índice de tendencia-ciclo, que permite observar la evolución de la actividad sin los efectos estacionales, mostró una expansión del 0,2%.
A partir de estos números, en el Gobierno consideran que existen condiciones para que la economía ingrese en un nuevo ciclo expansivo. El objetivo es que esa recuperación pueda trasladarse progresivamente al consumo y mejorar la situación de los sectores medios y bajos, uno de los principales puntos de cuestionamiento de la oposición, los sindicatos y las organizaciones sociales.
El optimismo oficial, sin embargo, convive con el reconocimiento de que todavía faltan resultados concretos. En ese sentido, el diagnóstico coincide con el planteo realizado días atrás por Patricia Bullrich, quien reclamó “más velocidad en los resultados” para que las mejoras de la economía puedan sentirse en la vida cotidiana.
Desde el Gobierno explican que las principales reformas impulsadas por Milei, como las desregulaciones y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), requieren tiempo para generar efectos sobre la actividad. Aun así, dentro del Gabinete confían en que noviembre y diciembre podrían mostrar una mejora en la situación de los trabajadores, tanto formales como informales.
El escenario económico también aparece atravesado por el crecimiento del endeudamiento familiar y las protestas sindicales. La CGT, las CTA y organizaciones sociales se movilizaron al Ministerio de Economía para reclamar medidas frente al aumento de la morosidad, mientras que desde la Casa Rosada calificaron la protesta como una manifestación de carácter político.
Así, el Gobierno busca sostener el optimismo a partir de los últimos indicadores, pero reconoce que el desafío central será transformar la mejora de las variables macroeconómicas en una recuperación perceptible para la población.











