El riesgo país argentino superó este viernes los 600 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto en seis meses. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a ubicarse en 628 puntos durante la jornada y luego se mantenía en torno a los 611 puntos, 33 unidades por encima del cierre anterior, cuando había terminado en 578.

Para encontrar un nivel similar es necesario retroceder hasta comienzos de abril de 2026, cuando el indicador había alcanzado valores elevados en medio de la suba del precio internacional del petróleo vinculada con la guerra entre Estados Unidos e Irán. En septiembre, el riesgo país acumula un incremento de 100 puntos, equivalente a una suba del 19,3% respecto del último día de agosto.

La nueva escalada se produjo mientras la Argentina afronta este viernes un vencimiento de casi US$800 millones con el Fondo Monetario Internacional. Se trata del primer pago de capital al organismo desde 2023. Después de este compromiso, el calendario contempla otros dos vencimientos antes de finalizar el año: unos US$865 millones en noviembre y aproximadamente US$340 millones en diciembre.

La suba del riesgo país estuvo acompañada por una jornada negativa para los activos argentinos. Las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall Street registraban bajas de hasta 2,7%, con YPF entre las compañías más afectadas. En el mercado local, el índice S&P Merval retrocedió 0,3% en pesos y 1,9% medido en dólares, mientras los bonos argentinos en el exterior cayeron hasta 1,6%.

En el mercado cambiario, el dólar oficial también alcanzó un nuevo máximo nominal y se ofrecía a $1545 en las pantallas del Banco Nación. El dólar MEP se negociaba en torno a $1553,78, mientras que el contado con liquidación avanzó 0,9% hasta $1627,92. La evolución de los bonos, las acciones y el tipo de cambio se dio en una jornada marcada por la mayor percepción de riesgo sobre los activos argentinos.

El aumento del riesgo país refleja la diferencia entre el rendimiento que los inversores exigen por los bonos argentinos y el rendimiento de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Con el indicador nuevamente por encima de los 600 puntos, el mercado sigue de cerca la evolución de las cuentas públicas, las reservas y los próximos vencimientos de deuda, mientras el Gobierno sostiene su programa económico.