El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó el domingo una multitudinaria movilización en la avenida Paulista, en San Pablo, para reforzar su campaña de cara al balotaje del próximo 25 de octubre. La concentración reunió a miles de simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT), que vistieron prendas rojas y expresaron su respaldo al mandatario. La marcha se realizó después de que Lula quedara en segundo lugar en la primera vuelta, por detrás del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Durante el acto, Lula llamó a movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no participaron de la primera votación y buscó recuperar el apoyo de quienes todavía no definieron su posición para la segunda vuelta. El mandatario insistió en la importancia de la participación electoral y apeló especialmente a los jóvenes y a los adultos mayores. La campaña apunta a ampliar su base de votantes antes de la definición, en un escenario marcado por la polarización política y las dificultades para captar apoyos de otros espacios.

La movilización se produjo mientras las encuestas mostraban una ventaja de Flávio Bolsonaro sobre Lula. Un sondeo de Ipespe/Abrapel difundido durante el fin de semana ubicó al candidato del Partido Liberal con el 52,7% de los votos válidos, frente al 47,3% del actual presidente. El resultado representó una ampliación de la diferencia respecto de la primera vuelta, aunque los estudios de opinión reflejan una fotografía del momento y no anticipan necesariamente el resultado final de la elección.

Los sondeos también muestran diferencias en las preferencias según el perfil de los votantes y la región del país. Lula conserva un respaldo importante en el nordeste brasileño, entre las mujeres y en sectores de menores ingresos, mientras que Flávio Bolsonaro registra mejores números en el sur y el sudeste, entre los hombres y entre los votantes evangélicos. Ambos candidatos intentan atraer a quienes apoyaron a postulantes que quedaron fuera de la segunda vuelta, un grupo que puede resultar relevante en la definición electoral.

En paralelo, Flávio Bolsonaro desplegó su propia agenda de campaña en San Pablo, donde se reunió con el gobernador Tarcísio de Freitas y otros dirigentes locales para sumar respaldo político. El senador puso el foco en la seguridad pública y prometió fortalecer los recursos federales destinados a los municipios si llega a la presidencia. Su estrategia busca consolidar los apoyos obtenidos en la primera vuelta y ampliar su llegada a sectores que priorizan la lucha contra el delito.

La segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre y enfrentará nuevamente a Lula y Flávio Bolsonaro, después de que ninguno consiguiera los votos necesarios para ganar en la primera ronda. Con las campañas intensificando sus actividades en todo el país, la movilización de votantes que se abstuvieron y la captación de apoyos de otros candidatos se convirtieron en objetivos centrales. En ese contexto, los actos públicos y las encuestas marcan el tramo final de una contienda que mantiene una fuerte disputa entre ambos espacios políticos.