La morosidad empresarial en la Argentina aumentó un 53% interanual y alcanzó a 58.982 compañías durante septiembre de 2026, según un relevamiento de la firma Fidelitas basado en datos del sistema bancario. El indicador refleja las dificultades que enfrentan cada vez más empresas para cumplir con sus obligaciones financieras, en un escenario marcado por la debilidad de la actividad económica y el elevado costo del crédito.
Durante septiembre, otras 1.937 empresas se sumaron al universo de firmas con atrasos en sus pagos bancarios, lo que representó un incremento del 3,5% respecto de agosto. El relevamiento contabiliza compañías que presentan una situación crediticia diferente de la normal, aunque eso no significa que todas atraviesen el mismo nivel de dificultades ni que sus deudas sean irrecuperables.
Uno de los factores que inciden en este escenario es el nivel de las tasas de interés. Si bien las tasas reales positivas forman parte de la estrategia monetaria para incentivar el ahorro en pesos y moderar la demanda de dólares, también encarecen el financiamiento para las empresas. Esto puede dificultar el acceso a nuevos préstamos, restringir el consumo y llevar a postergar inversiones, especialmente en sectores que enfrentan una actividad debilitada.
El informe también identificó diferencias entre los componentes de la economía. El indicador de actividad económica se ubicó en 51,2 puntos, condicionado por la caída interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica correspondiente a julio y las contracciones de la industria manufacturera y la construcción. En contraste, la minería mostró un desempeño positivo durante agosto. El componente financiero y de precios alcanzó 54,9 puntos, mientras que el comercio exterior registró 72,8 puntos, impulsado por el superávit comercial.
Las dificultades de pago también se extendieron a los hogares. Según el relevamiento, alrededor de 6,3 millones de personas registraban atrasos en sus obligaciones financieras, un 31% más que un año atrás. Además, en septiembre se contabilizaron 76.755 cheques rechazados, un 14% más que en el mismo mes de 2025. Estos datos muestran que las tensiones financieras no se limitan al sector empresarial y también afectan la capacidad de pago de las familias.
De cara a los próximos meses, el informe no anticipa cambios significativos en el escenario económico. El Gobierno espera un mayor ingreso de divisas por la cosecha de trigo y la actividad vinculada con Vaca Muerta, mientras que los proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones podrían tener un impacto más importante a mediano plazo. Sin embargo, la incertidumbre política y financiera de cara a 2027 continúa como un factor que puede condicionar las decisiones de inversión y la recuperación del crédito.











