El canciller Pablo Quirno defendió la decisión de la Argentina de abstenerse en una votación de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de colonialismo y aseguró que la postura no implica un cambio en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. La explicación llegó luego de las críticas de sectores de la oposición, que cuestionaron la posición del Gobierno en medio de las tensiones diplomáticas por el archipiélago.

Quirno detalló que el 15 de octubre la Cuarta Comisión de la ONU trató 23 proyectos de resolución y decisión. Según precisó, la Argentina votó a favor de 21 iniciativas y se abstuvo en dos. El canciller utilizó esos números para rechazar las versiones que vincularon las abstenciones con un supuesto alineamiento con Estados Unidos, que votó en contra de todos los proyectos.

Una de las abstenciones correspondió a una resolución relacionada con la aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales por parte de organismos especializados de la ONU. El funcionario aclaró que la Argentina mantiene esa posición desde 2006. La controversia se concentró en la segunda iniciativa, impulsada por Rusia, titulada “Abordar las formas contemporáneas de colonialismo”.

Según explicó el canciller, el texto incorpora conceptos que exceden el marco tradicional de las resoluciones sobre descolonización y algunas de sus disposiciones van más allá de la resolución 1514, considerada uno de los pilares jurídicos de ese proceso. Por ese motivo, la Cancillería decidió abstenerse para preservar el alcance específico de las normas internacionales sobre descolonización.

La decisión generó cuestionamientos desde la provincia de Buenos Aires. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, acusó a la administración nacional de debilitar el reclamo argentino por Malvinas y sostuvo que la abstención buscó evitar un conflicto con el presidente estadounidense Donald Trump.

La discusión se produce en un contexto de tensiones con el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, vinculado con la explotación de hidrocarburos en las islas. La Argentina impuso medidas contra las empresas involucradas y llevó el caso ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Frente a las críticas, Quirno insistió en que la defensa de la soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes constituye una política de Estado y afirmó que la abstención no significa abandonar ese objetivo.