Flávio Bolsonaro votó este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y aseguró que llegó “el momento del cambio” para el país. El candidato del Partido Liberal (PL) emitió su sufragio a las 8:22 en la Escuela Municipal Barão Homem de Mello, ubicada en Río de Janeiro, acompañado por su esposa, Fernanda Bolsonaro.

Tras votar, el senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro llamó a los brasileños a participar de la jornada electoral y sostuvo que el país necesita modificar el rumbo de su gestión. “Brasil no aguanta más cuatro años de la manera en que están las cosas ahora”, afirmó al cuestionar la administración del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

Durante su mensaje, el candidato también hizo referencia a la inseguridad y a las dificultades económicas que, según su evaluación, atraviesa la población. Sostuvo que muchos brasileños viven con temor y planteó que la esperanza debe imponerse frente a esas preocupaciones. Además, pidió a los ciudadanos que acudieran a votar, independientemente de las condiciones climáticas.

Flávio Bolsonaro centró parte de su campaña en propuestas de endurecimiento de la política de seguridad pública, incluida una reducción de la edad de responsabilidad penal. También expresó su afinidad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y respaldó iniciativas para que organizaciones criminales brasileñas sean declaradas terroristas.

Otro de los compromisos que asumió durante la campaña fue impulsar una amnistía para su padre y otras personas condenadas por el intento de golpe de Estado. Incluso planteó recurrir al indulto presidencial si el Congreso no avanzaba con esa medida.

La elección enfrenta a Bolsonaro con Lula, quien busca continuar al frente del Gobierno brasileño. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, el senador obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% del actual presidente, una diferencia que obligó a definir la contienda en el balotaje.

Más de 158 millones de ciudadanos están habilitados para votar en una jornada que definirá quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años. El resultado también tendrá repercusiones regionales, debido al peso político y económico del país en América Latina.