El canciller argentino, Pablo Quirno, tiene previsto viajar a Estados Unidos para participar de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20, que se realizará el 30 y 31 de octubre en Atlanta. Allí coincidirá con su par brasileño, Mauro Vieira, en medio de la tensión diplomática entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva por la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil a través de la Argentina.
El encuentro será encabezado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Si bien la presencia de Quirno y Vieira abre la posibilidad de un contacto entre ambos funcionarios, hasta el momento no se confirmó una reunión bilateral ni una agenda específica para abordar el episodio que involucra al senador brasileño.
La controversia se profundizó después de que Flávio Bolsonaro agradeció públicamente a Milei y al presidente estadounidense, Donald Trump, por su salida hacia Estados Unidos. El caso generó interrogantes sobre una posible participación de funcionarios argentinos en el traslado y motivó pedidos de informes e interpelaciones impulsados por legisladores de la oposición.
Desde Brasil, la Cancillería evitó anticipar posibles medidas diplomáticas contra la Argentina. Ante las consultas sobre un eventual pedido de explicaciones o una protesta formal, recomendó remitirse a las decisiones judiciales relacionadas con la situación del senador, sin anunciar medidas concretas contra el Gobierno argentino.
Las relaciones entre Milei y Lula ya atravesaban un período de distanciamiento político, con las representaciones diplomáticas de ambos países reducidas tras el retiro de sus respectivos embajadores. Las diferencias ideológicas y las posiciones contrapuestas durante la campaña electoral brasileña profundizaron el escenario de tensión.
En paralelo, Quirno buscará avanzar con la agenda bilateral de la Argentina con Estados Unidos, que incluye inversiones, energía, infraestructura, minerales críticos y cooperación estratégica. La reunión del G20 se desarrollará así en un momento delicado para la política exterior argentina, con el Gobierno intentando sostener sus vínculos comerciales y diplomáticos con Brasil mientras fortalece su acercamiento a Washington.











