“Chico malo” Valenzuela: “Perdí 34 años de mi vida sin ser feliz, pero hoy soy feliz”

Llegó con un gran carisma y trayéndonos un aire nuevo. Saludó a todos y pasó al estudio:

Resulta que “Chico malo” no es más que un apodo, de malo no tiene nada. Considera que de chico fue muy tranquilo y de pocos amigos (todo lo contrario a la actualidad). Tenía un gran amor por la lectura y fue criado por “La Mirta”, como él le dice a su madre. De niño estudió en la Escuela Urquiza. Y esa etapa estuvo marcada por el apodo “Osito”, porque le gustaba estar solo y trepar los árboles.

Un día su padre decidió irse y los dejó, su mamá con 28 años y cinco hijos, estudió para ser maestra. Así sacó adelante a toda su familia. Considera a Mirta como el amor de su vida y siempre tiene patente su olor. Olor que varía entre la casa, las comidas y perfumes. Su madre es el motor de que Adrián hoy sea lo que vemos.

Siempre tuvo la cultura del trabajo y la ejercitó desde pequeño. Es así que a los nueve años trabajó en un banco, vendió bolsas de consorcio y diarios. Luchador innato. Ya de joven empezó a trabajar en su primer programa radial que empezaba a las cuatro de la mañana. Sin duda un gran apasionado por el periodismo, tanto que algunas veces prefería descansar antes que salir con sus amigos.

Analía Parodi en cierto modo es su gran mentora. Un día él se presentó en AM 8.40 y dijo: “Quiero ser periodista”. Ella le enseñó y lo ayudo a adentrarse en este mundo.

A sus 34 años un gran golpe llegaría a su vida. Ese momento fue un click que marcó un antes y un después. Resulta que sus hijos mayores de un día para el otro decidieron irse a vivir a Buenos Aires, entonces Adrián sintió que se los arrebataban. “Al otro día agarre una mochila y me fui al Machu Picchu”, dijo.

Adrián es de los que no se arrepienten, pero si se pregunta que hubiese sido si su padre lo acompañaba a lo largo de su crianza. “No volvería atrás ni cambiaría nada”, explicó. Cuando sus hijos empezaron a preguntar por su abuelo, el periodista sentía que él no era nadie para negar un abuelo a sus nietos o viceversa. Perdonó a su padre y sus hijos lo pudieron conocer. “Te perdonas a vos mismo y a la otra persona”, dijo.

Uno de los momentos que dejó una huella en su vida es su primera elección como candidato. “Se jugó feo conmigo”, dijo. Pero años después sería electo como diputado provincial. Y podría lograr muchos proyectos que ayudan a la sociedad. Con la política desea cambiar vidas y siempre apuesta a la solidaridad. Siempre está del lado de la verdad y buscando desenmascarar mentiras. Es de los que “meten las patas al barro” y saben las necesidades de la gente. Si tendría personas para pedir deseos, el primero sería pedir a Dios que nos enseñe a ser más humanos. El segundo deseo iría destinado a Obama y el pedido serían fondos para cambiar la realidad Latinoamericana. En conclusión dijo: “Perdí 34 años de mi vida sin ser feliz, pero hoy soy feliz”.

📻🎙Momento, Único, Auténtico, Irrepetible, con la visita de Adrián Valenzuela🎙📻

Posted by Cadena Máxima on Thursday, June 25, 2020