Las prestatarias aseguran que SAETA mantiene deudas por servicios prestados desde julio y que la falta de recursos ya impacta en la cantidad de colectivos en circulación. Los usuarios comenzaron a sufrir mayores demoras.
La crisis financiera que atraviesa el sistema de transporte metropolitano de Salta ya comenzó a impactar en el servicio. Las empresas prestatarias confirmaron una reducción de unidades y frecuencias y advirtieron que la situación podría agravarse si no se regularizan los pagos pendientes.
El planteo fue realizado mediante una solicitada firmada por Ahynarca SA, Ale Hnos. SRL, El Cóndor SA, Alto Molino SRL, Transal SRL, Eduardo Ale SRL y Transporte Automotor del Valle SRL.
Las compañías pidieron disculpas a los usuarios afectados y señalaron que los problemas financieros están condicionando la operación cotidiana de los colectivos.
Las empresas denuncian pagos pendientes desde julio
Según las prestatarias, SAETA mantiene incumplimientos en el pago de los servicios prestados desde julio.
Las empresas sostienen que la falta de recursos comenzó a complicar la compra de combustible y el cumplimiento de otras obligaciones necesarias para mantener la flota en funcionamiento.
En su presentación, además, responsabilizaron a la conducción de SAETA por el «progresivo deterioro» del sistema y reclamaron el cumplimiento de las obligaciones contractuales.
Por el momento, la solicitada no precisa cuántos colectivos fueron retirados de circulación, qué corredores registran las mayores reducciones ni cuál es el monto total de la deuda.
Más demoras para los usuarios
La reducción de unidades ya tiene consecuencias para los pasajeros, que comenzaron a registrar mayores tiempos de espera y demoras en distintas paradas.
Las empresas aseguraron que cuentan con la flota y el personal necesarios para brindar el servicio, pero señalaron que las dificultades financieras están limitando su capacidad operativa.
También advirtieron que, si las condiciones actuales se mantienen, podrían tener mayores dificultades para sostener el servicio con normalidad.
Un conflicto que se arrastra desde comienzos de septiembre
La situación había quedado expuesta a principios de mes. El 1 de septiembre, las empresas habían informado a SAETA que contaban con combustible suficiente para prestar el servicio durante aproximadamente seis días.
Dos días después, el organismo intimó formalmente a las operadoras a garantizar la continuidad y regularidad del transporte y les recordó que sus obligaciones contractuales permanecían vigentes.
En ese momento, SAETA también reconoció la existencia de un déficit operativo y señaló que gestionaba ante el Gobierno provincial una asistencia financiera extraordinaria.
Las empresas continuaron prestando el servicio, pero aseguran que el problema financiero no fue resuelto y que ahora ya se traduce en una reducción de frecuencias.
Qué dijo SAETA
Ante el nuevo planteo, se consultó a SAETA sobre las deudas denunciadas, el alcance de la reducción del servicio y las medidas previstas.
Desde el organismo indicaron que brindarían información oficial durante la jornada.
Las prestatarias, por su parte, solicitaron la intervención del gobernador Gustavo Sáenz para alcanzar una solución que permita garantizar la continuidad del sistema.
El conflicto vuelve a poner el foco sobre el financiamiento del transporte metropolitano y sobre las condiciones económicas que enfrentan las empresas operadoras.










