A pocos días del balotaje presidencial en Brasil, Eduardo Bolsonaro endureció sus críticas contra Luiz Inácio Lula da Silva y expresó su confianza en una posible victoria de su hermano, Flávio Bolsonaro. El exdiputado aseguró que el oficialismo está preocupado por los resultados de las encuestas y acusó al actual mandatario de impulsar medidas económicas que podrían perjudicar al país.

“Lula está desesperado”, afirmó Eduardo durante una entrevista, en la que sostuvo que los sondeos favorecen a Flávio. Sin embargo, aclaró que todavía hay que esperar el resultado de las urnas, previsto para el domingo 25 de octubre.

El hijo del expresidente Jair Bolsonaro cuestionó las medidas sociales anunciadas por Lula durante la campaña. Señaló que el mandatario está destinando dinero a estudiantes y programas sociales, además de prometer transporte gratuito durante el fin de semana electoral para sectores de menores ingresos.

Según Eduardo, esas iniciativas no tendrían como único objetivo conseguir votos, sino que podrían dejar una situación económica difícil para el próximo gobierno. También sostuvo que las medidas comprometerían recursos públicos sin contar, a su criterio, con fondos suficientes para financiarlas.

En paralelo, el exdiputado confirmó que espera recibir un indulto si su hermano llega a la Presidencia. Eduardo vive actualmente en Estados Unidos y fue condenado en Brasil por coacción a la Justicia, en una causa vinculada con gestiones destinadas a presionar al Poder Judicial durante el proceso contra su padre.

La situación judicial de la familia Bolsonaro se convirtió en uno de los ejes de la campaña. Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama golpista, mientras que Eduardo también fue inhabilitado políticamente por 12 años, lo que le impide presentarse a cargos públicos hasta 2038.

Pese a sus problemas judiciales, Eduardo continúa participando activamente en la campaña de Flávio, que se enfrentará a Lula en una segunda vuelta decisiva para el futuro político de Brasil. La disputa mantiene en tensión al país y enfrenta dos proyectos políticos opuestos, en una elección que también tiene repercusiones en el escenario regional.