El «Ángel de Manchester»

“No he podido parar de llorar». Con esas palabras, el inglés Chris Parker le resumió a la agencia Press Asociation el horror y el shock que aún sentía luego de haber sido testigo de los efectos del atentado en el Manchester Arena, donde murieron 22 personas y decenas resultaron heridas luego de un concierto de Ariana Grande.

El hombre vive en las calles de la ciudad y suele ir al hall del estadio a pedir monedas los días en los que hay eventos. Anoche, sin embargo, le tocó convertirse en héroe.

«Todos estaban saliendo, muy contentos», relató Parker. «Y mientras pasaban por las puertas de vidrio, oí un fuerte ruido. Al segundo siguiente, vi un flash de luz blanca y humo, y luego escuché gritos».

A pesar de que la explosión lo lanzó al suelo, luego de ponerse en pie no dudó en ingresar para ayudar a los heridos. Con su teléfono celular, logró la primera instantánea del desastre.

MUERTE Y DOLOR

«Había gente en el suelo, en todas partes», contó Parker. «Vi una niña y no tenía piernas. La envolví en una de las remeras del merchandising y le pregunté donde estaban sus padres».

Chris también intentó asistir a una mujer de alrededor de 60 años que estaba herida gravemente en las piernas y la cabeza, pero nada pudo hacer. «Murió en mis brazos. Lo más estremecedor es que era un concierto para niños», se lamentó Parker.

UNA CIUDAD SOLIDARIA

La solidaridad de los habitantes de Manchester también se reflejó en las horas posteriores al atentado. Utilizando elhashtag #RoomForManchester, los ciudadanos avisaron a través de Twitter si tenían habitaciones disponibles para recibir en sus casas a las personas que no pudieran volver a sus hogares a causa del atentado. Además, decenas de taxistas ofrecieron viajes sin cargo a quienes lo necesitaran, y algunos hoteles recibieron huéspedes de manera gratuita. Y un bar también se sumó a la ola de buena voluntad, regalando café y té toda la noche a los miembros de los servicios de emergencia.