El Gobierno nacional reconoce que pueden surgir dificultades para avanzar con el tratamiento del Presupuesto 2027 y analiza la posibilidad de prorrogar las sesiones ordinarias del Congreso durante diciembre. La medida le permitiría contar con más tiempo para negociar los apoyos necesarios y avanzar con los proyectos que quedaron pendientes en la agenda legislativa. Aunque la decisión todavía no fue formalizada, en la Casa Rosada contemplan modificar el calendario parlamentario para evitar que el cierre del período ordinario limite el tratamiento de las iniciativas prioritarias.

El cronograma inicial del oficialismo contemplaba debatir el Presupuesto en la Cámara de Diputados durante la primera semana de noviembre. Sin embargo, las demoras en las negociaciones y el desplazamiento de otros proyectos obligaron a revisar los plazos. Entre las fechas que se manejan para llevar la iniciativa al recinto aparecen mediados de noviembre y la tercera semana de ese mes, aunque la convocatoria dependerá de los acuerdos que consiga reunir el Gobierno con los distintos bloques parlamentarios.

La discusión presupuestaria no es el único asunto que condiciona la agenda legislativa. El oficialismo también busca avanzar con iniciativas vinculadas con Discapacidad y Morosidad, además de proyectos relacionados con la soberanía nacional y la propiedad privada. La acumulación de debates obliga a reorganizar las prioridades y aumenta las dificultades para completar el tratamiento de todos los temas antes del 30 de noviembre, fecha prevista para el cierre de las sesiones ordinarias.

En paralelo, la Casa Rosada mantiene conversaciones con representantes del PRO, la UCR y distintos bloques provinciales para conseguir los votos que necesita para aprobar el Presupuesto. Entre los principales puntos de negociación aparecen los recursos destinados a las universidades nacionales, las partidas para Discapacidad y los reclamos de los gobernadores por obras públicas y fondos para sus provincias. Estos planteos forman parte de las conversaciones que el oficialismo debe sostener para acercar posiciones y evitar que las diferencias traben el debate.

La posibilidad de prorrogar las sesiones ordinarias permitiría que el Congreso continúe trabajando durante diciembre sin recurrir necesariamente a una convocatoria extraordinaria. La diferencia es relevante porque, durante las sesiones extraordinarias, el Poder Ejecutivo determina los asuntos que pueden tratarse, mientras que una prórroga del período ordinario permite mantener abierta la agenda parlamentaria. De esta manera, el Gobierno tendría más margen para organizar el tratamiento del Presupuesto y de las demás iniciativas que considera prioritarias para el cierre del año.

La alternativa todavía está bajo análisis y su concreción dependerá de la evolución de las negociaciones políticas y del calendario legislativo de las próximas semanas. El objetivo del Gobierno es conseguir la aprobación del Presupuesto 2027 y avanzar con otras reformas antes de fin de año, pero para hacerlo deberá coordinar los tiempos de debate con la construcción de mayorías en el Congreso. Por ahora, la prórroga aparece como una posibilidad ante las dificultades para cumplir con los plazos previstos originalmente.