La Policía Federal de Brasil abrió una investigación para esclarecer cómo Flávio Bolsonaro abandonó el país y llegó a Estados Unidos, pese a una orden judicial que le prohibía salir del territorio brasileño. El senador y excandidato presidencial viajó junto a su esposa y sus dos hijas, luego de cruzar la frontera hacia la Argentina por la provincia de Misiones.

En un comunicado difundido este miércoles, la fuerza de seguridad confirmó que había solicitado medidas cautelares contra Bolsonaro el 25 de octubre, entre ellas la retención de sus pasaportes, la prohibición de salir de Brasil y restricciones para comunicarse con otras personas investigadas. El pedido fue autorizado por el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal.

La Policía Federal también informó que los pasaportes brasileños ordinario y diplomático del senador fueron cancelados y que se activó una alerta migratoria. Sin embargo, aclaró que no existen registros oficiales de su salida por los puestos de control migratorio brasileños, por lo que busca determinar cómo logró abandonar el país.

La fuerza de seguridad señaló, además, que el incumplimiento de las restricciones vinculadas con los documentos de viaje no convierte automáticamente a una persona en prófuga ni habilita por sí solo su detención o vigilancia permanente. De esta manera, distinguió la investigación sobre el posible incumplimiento de la orden judicial de la existencia de una situación formal de fuga.

Bolsonaro está involucrado en varias investigaciones judiciales, entre ellas una por presunto lavado de dinero y evasión de divisas. Una de las líneas de investigación analiza sus vínculos con el abogado y empresario Willer Tomaz, mientras que otra examina el financiamiento de una película biográfica sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Tanto el senador como el abogado niegan haber cometido delitos.

La salida del dirigente también generó repercusiones en la Argentina, donde la Justicia Federal de Puerto Iguazú comenzó a investigar las circunstancias de su ingreso al país y su posterior partida en un avión privado. Las autoridades buscan reconstruir el recorrido y establecer si existieron irregularidades, mientras la Policía brasileña continúa con las actuaciones para determinar cómo se concretó el viaje pese a las restricciones judiciales.