La Unión Industrial Argentina advirtió sobre el deterioro del empleo y la actividad fabril y reclamó al Gobierno nacional medidas para mejorar las condiciones de producción. Durante el acto por el Día de la Industria, el presidente de la entidad, Martín Rappallini, señaló que desde agosto de 2023 se perdieron alrededor de 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector.
El diagnóstico presentado por la entidad también incluyó una caída de la producción industrial, que actualmente se encuentra cerca de un 10% por debajo de los niveles de 2022. Rappallini planteó que la industria enfrenta un escenario marcado por la necesidad de recuperar actividad, adaptarse a una mayor competencia internacional y reducir los costos internos.
Uno de los principales reclamos estuvo relacionado con el acceso al crédito. La UIA consideró necesario generar herramientas que permitan financiar capital de trabajo, inversiones y consumo sin poner en riesgo el equilibrio fiscal. Para la central fabril, la recuperación del financiamiento resulta clave para que las empresas puedan sostener sus operaciones y volver a incorporar trabajadores.
Otro de los puntos centrales fue la presión tributaria. La entidad propuso avanzar hacia un esquema coordinado entre Nación, provincias y municipios que permita reducir gradualmente impuestos y tasas que afectan a las empresas, entre ellos Ingresos Brutos, Sellos, tasas municipales, el impuesto al cheque y otros costos vinculados a la producción.
La UIA también puso el foco en el costo de la energía. Rappallini advirtió que las tarifas de gas y electricidad representan una dificultad especialmente importante para las pequeñas y medianas empresas y pidió mecanismos que permitan amortiguar el impacto de los aumentos. Además, planteó que el desarrollo de Vaca Muerta debe servir no solo para exportar energía, sino también para impulsar la producción industrial.
En materia de competencia, la entidad manifestó preocupación por el ingreso de productos mediante mecanismos que considera desleales, como la subfacturación y la informalidad. Según el planteo industrial, estas prácticas generan diferencias frente a los fabricantes nacionales y dificultan la competencia en determinados sectores.
La central fabril también incluyó entre sus propuestas medidas para aliviar la situación financiera de las empresas, como la reprogramación de deudas, la suspensión temporal de embargos y una devolución más rápida de saldos a favor. Rappallini pidió dejar atrás las descalificaciones y sostuvo que el debate debe concentrarse en cómo construir una industria más competitiva y con capacidad de generar empleo durante los próximos años.











