Mónica Juárez, eterna enamorada y soñadora innata

Suena el timbre de la radio, alguien abre la puerta y lo primero que se escucha es un saludo lleno de entusiasmo. Desde mi puesto puedo escuchar el choque de la ropa de ese alguien y Mónica Juárez, que se funden en un abrazo.

Ella pasa al estudio y arranca la entrevista: Mónica se describe como una persona que siempre fue coqueta, pero vivía despeinada. Recuerda que siempre tuvo poco cabello y cuando era chica le decía a su madre: “Que no me había puesto pelo”.

Se crió mayormente con su tía abuela ya que su madre trabajaba mucho. A los 12 años ingresó al colegio Santa Isabel de Hungría para luego cambiarse en el Colegio Laura Vicuña. “Ya nos hacíamos un nudito en la pollera para que quede más corta”, cuenta. En su juventud se ve como la chica que no pasaba desapercibida, preguntaba y contestaba sin vergüenza alguna. Siempre rodeada de amistades y por sus cómplices Silvia y Carolina.

Cuando llegó el momento de hablar de noviazgos, contó que el primero en su vida fue “Alfredito”. Él era profesor de teatro e interpretaron juntos la obra “Drácula”. Lamentablemente él no fue el elegido para acompañarla en los siguientes pasos de su vida. Pero Mónica aclaró que tiene una buena relación. Hoy se cataloga como una eterna enamorada, algunas veces toma nombre y apellido y otras queda como un amor platónico, quizás. Por ahora no encontró al amor de su vida, pero en su camino se topó con gente maravillosa.

Un momento clave en su vida, fue cuando llegó Tomás, su hijo. A los 19 años su vida cambió rotundamente. Llena de miedos y dudas decidió seguir adelante y criar a su hijo. “Tomi es mi gran maestro en la vida”, cuenta. Considera como una derrota que un hijo no quiera a sus padres, asegura que se sintió cansada pero nunca derrotada.

Tribu Urbana fue uno de los puntapiés en su carrera. Recuerda que en ese entonces estaba deprimida y dormía muy poco. Tenía tiempo suficiente para ver mucha televisión. Es ahí cuando hizo el click y se dio cuenta lo que le hacía falta a Salta. “Comencé armar un programa y se lo presente al gerente. Me hizo mil cabios pero me dijo que salía al aire”, contó. Desde entonces comenzó a desarrollar la empatía con el otro y a entender las diversas problemáticas en la sociedad.

Hay quienes la ven como una persona combativa, pero ella por el contrario dice que su personalidad es más conciliadora de lo que parece. “No sé ser políticamente correcta o tener respuestas correctas para los otros”, explicó. Por otro lado, como todos, tiene un gaje de sensibilidad. Ella decide demostrarlo, pero eso no quita que sea una mujer con carácter. “La vida te va formando de esa manera”, dijo.

A la diputada le desagrada la palabra desinterés y se siente en su mejor momento, ya que está volviendo a su rol televisivo. Piensa que nada es casualidad y todo es causalidad. Sobre la política opina que le gusta sentir a sus pares, saber que los aqueja y ayudarlos. “Hay políticos que no son lo que parecen. En la política trabajo para ser lo que parezco”, explicó.

Ella aún no logra saber si tuvo oportunidades o se construyó así misma. Pero lo cierto es que desea que todos tengan oportunidades y que nadie pierda la capacidad de soñar. Siempre busca ir para adelante y prestar combate cuando se necesita. “Doy batalla y le pongo cuerpo a todo”, finalizó Mónica Juárez.

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Publicado por Cadena Máxima em Quarta-feira, 17 de junho de 2020