El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con su par ruso, Vladimir Putin, para que Rusia incremente el suministro de diésel al mercado estadounidense y mundial, en un intento por contener el aumento de los precios de los combustibles. El mandatario confirmó el entendimiento después de mantener una conversación telefónica con el líder del Kremlin y aseguró que las primeras entregas superarán las 300.000 toneladas. La iniciativa se produce en medio de una crisis energética internacional que presiona los costos del transporte, la producción agrícola y otras actividades económicas.

Según el anuncio de Trump, Rusia suministrará inicialmente más de 300.000 toneladas de diésel y enviará otras 500.000 toneladas durante noviembre. Posteriormente, se prevé una nueva entrega de un millón de toneladas. El presidente estadounidense también planteó la posibilidad de alcanzar volúmenes mayores en un período relativamente corto, aunque eso dependerá de la capacidad de las refinerías rusas y de la evolución de la producción y las exportaciones.

Para facilitar la operación, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una autorización temporal que permitirá el ingreso de diésel ruso, flexibilizando las restricciones que pesaban sobre ese combustible. La decisión representa un cambio en la política de Washington hacia Moscú, cuyas exportaciones energéticas fueron alcanzadas por sanciones tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. El acuerdo también genera interrogantes sobre el alcance de las medidas restrictivas que Estados Unidos mantiene contra el Gobierno ruso.

La iniciativa busca responder al fuerte encarecimiento del diésel en Estados Unidos, donde el combustible alcanzó valores elevados y aumentó la presión sobre sectores que dependen de él, como el transporte de mercancías, la agricultura y la ganadería. Trump sostuvo que su prioridad es reducir los costos para los consumidores y las actividades productivas. El anuncio también llega a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los precios de la energía se convirtieron en una preocupación política para el oficialismo republicano.

Sin embargo, analistas del mercado energético advirtieron que el volumen anunciado podría tener un impacto limitado sobre los precios internacionales. Aunque las nuevas entregas ampliarían la oferta disponible, representan una porción reducida del consumo estadounidense. Además, Rusia enfrenta dificultades en su propio abastecimiento de combustibles debido a los ataques ucranianos contra refinerías e instalaciones energéticas, un factor que podría condicionar la capacidad de cumplir con los envíos previstos.

El acuerdo recibió críticas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien cuestionó que Rusia pueda obtener nuevos ingresos por la venta de combustibles mientras continúa la guerra. Legisladores estadounidenses también expresaron preocupación por el posible efecto de la operación sobre la economía rusa y el financiamiento del conflicto. De esta manera, el entendimiento entre Trump y Putin combina el objetivo de aumentar la oferta de diésel y moderar los precios con nuevas tensiones diplomáticas sobre las sanciones y el respaldo internacional a Ucrania.