El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró la emergencia federal en sectores de Florida y Alabama ante los daños provocados por el huracán Isaías. La medida permitirá agilizar la asistencia del Gobierno nacional para responder a las consecuencias del fenómeno meteorológico, que tocó tierra en el noroeste de Florida y avanzó hacia el interior del país. La decisión contempla recursos para complementar las tareas de respuesta de las autoridades estatales, tribales y locales.

En Alabama, la declaración comprende los condados de Baldwin, Mobile y Escambia, ubicados en la costa del golfo de México, además de la tribu Poarch Band of Creek Indians. La gobernadora Kay Ivey había solicitado asistencia federal para reforzar la respuesta ante la tormenta y destacó que la aprobación permitirá coordinar recursos con distintas agencias. El estado también había declarado previamente la emergencia en 40 condados para facilitar las medidas de prevención y atención.

Florida también recibió la autorización de emergencia federal ante los efectos del huracán. Las autoridades estatales advirtieron sobre los riesgos de circular por las calles durante el temporal y recomendaron a la población mantenerse resguardada. La asistencia busca respaldar las operaciones de emergencia y atender las necesidades de las comunidades afectadas por las fuertes lluvias, los vientos y las posibles inundaciones.

Isaías tocó tierra el viernes cerca de Destin, en el noroeste de Florida, como un huracán de categoría 2, antes de debilitarse. Durante su avance hacia el norte, el sistema perdió intensidad, aunque continuó generando condiciones peligrosas en distintas zonas del sudeste estadounidense. Los meteorólogos advirtieron que el debilitamiento no eliminaba los riesgos asociados con las ráfagas de viento, las inundaciones repentinas y las posibles marejadas en áreas costeras.

El impacto del fenómeno también provocó cortes de electricidad a gran escala. Durante la emergencia, más de 430.000 usuarios de Florida y alrededor de 315.000 de Alabama quedaron sin suministro eléctrico, mientras se registraron árboles caídos, daños en tendidos eléctricos y complicaciones en las rutas. Además, las autoridades meteorológicas alertaron sobre la posibilidad de tornados en el noroeste de Florida, el sur de Georgia y sectores de las Carolinas.

Los pronósticos anticiparon que las lluvias continuarían durante el fin de semana y que las precipitaciones podrían extenderse hacia otras regiones del sudeste y el noreste del país en los días siguientes. En algunas áreas se esperaban acumulaciones importantes de agua, con riesgo de inundaciones urbanas y desbordes. Con las declaraciones de emergencia aprobadas, los gobiernos de Florida y Alabama podrán coordinar la asistencia federal mientras continúan las tareas de respuesta y evaluación de los daños.