El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, condenado por la masacre en la base militar de Fort Hood, Texas, no será transmitida en vivo. La decisión representa un cambio de postura frente al plan impulsado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que había propuesto difundir públicamente el procedimiento y generó fuertes críticas dentro y fuera del país.

Trump confirmó la decisión este jueves 15 de octubre a través de una publicación en su red social Truth Social. Aunque sostuvo que la transmisión podría haber funcionado como un elemento disuasorio frente a futuros actos terroristas, reconoció que muchas personas no querrían presenciar la muerte del condenado. El mandatario aclaró que la ejecución se realizará según lo previsto, pero sin una retransmisión pública.

La propuesta inicial había sido impulsada por Hegseth, quien defendió la difusión de la ejecución bajo el argumento de que la sociedad debía conocer las consecuencias de este tipo de ataques. Sin embargo, la iniciativa provocó un amplio rechazo de dirigentes demócratas y republicanos, referentes religiosos, organizaciones de derechos humanos y representantes de Naciones Unidas. Las críticas apuntaron tanto a las implicancias éticas de exhibir una ejecución como a las posibles consecuencias de convertirla en un espectáculo público.

Nidal Hasan, expsiquiatra del Ejército estadounidense, fue condenado a muerte en 2013 por el ataque perpetrado en noviembre de 2009 en Fort Hood. El tiroteo dejó 13 personas muertas y más de 30 heridas. Durante el juicio militar, Hasan fue declarado culpable de los asesinatos y de otros cargos vinculados con la agresión. Desde entonces permanece detenido mientras avanzan los procedimientos relacionados con su condena.

La ejecución está programada para el 3 de diciembre en Texas y, de concretarse en la fecha prevista, sería el primer fusilamiento militar en Estados Unidos desde 1961 y el primero de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial. Trump confirmó que los familiares directos de las víctimas podrán presenciar el procedimiento de manera presencial si así lo desean, aunque no habrá una transmisión destinada al público.

La decisión supone un revés para Hegseth, cuya propuesta quedó en el centro de una controversia política y social. El caso reabrió el debate sobre la pena de muerte, los límites de la exposición pública de los castigos judiciales y el papel del Estado en la difusión de imágenes violentas. Aunque Trump descartó la transmisión en directo, ratificó que Hasan será ejecutado por fusilamiento, siempre que el procedimiento siga adelante en la fecha establecida.