El Tesoro y el Banco Central reforzaron una estrategia coordinada para contener la cotización del dólar y evitar que supere los $1.500. El Ministerio de Economía asumió un rol más activo en la administración de los pesos disponibles en el sistema financiero, mientras que el BCRA interviene en distintos mercados para moderar la demanda de divisas y sostener la estabilidad cambiaria.

El Tesoro comenzó a intervenir de manera más directa en el mercado de cambios y, al mismo tiempo, profundizó su participación en la administración de la liquidez. Una de las herramientas utilizadas consiste en manejar los depósitos de los bancos y las licitaciones de deuda para regular la cantidad de pesos que circula en la economía.

Esta estrategia se complementa con la política del Banco Central, que redujo el ritmo de acumulación de reservas para evitar una mayor presión sobre el tipo de cambio. La autoridad monetaria busca mantener controlada la demanda de dólares y evitar movimientos bruscos en la cotización. 

Según el análisis, el Tesoro también tomó un papel más activo en el mercado de dólar contado. En la última colocación de deuda de julio, Economía consiguió unos $4 billones por encima de los vencimientos y decidió mantener esos fondos depositados en cuentas bancarias en lugar de transferirlos directamente al Banco Central. El objetivo fue utilizar esos recursos como una herramienta adicional para administrar la liquidez.

La coordinación entre ambos organismos se da mientras el dólar oficial se mantiene cerca del límite de los $1.500. Este martes, el dólar minorista cerró en torno a los $1.512,59 para la venta según el promedio informado por el Banco Central, mientras que las distintas cotizaciones financieras también operaron por encima de ese nivel. 

El Gobierno busca de esta manera evitar que una mayor demanda de dólares genere un salto cambiario que pueda trasladarse a los precios. La estrategia combina intervenciones puntuales, manejo de los pesos y una menor velocidad en la compra de reservas por parte del BCRA.

La política cambiaria también se encuentra vinculada con el objetivo oficial de mantener la estabilidad macroeconómica y reducir las presiones inflacionarias. En ese escenario, el Tesoro y el Banco Central buscan coordinar sus herramientas para que el dólar se mantenga dentro de un rango considerado manejable por el equipo económico.