Un terremoto de magnitud 5,9 sacudió durante la madrugada de este domingo el este de Japón, incluida la región de Tokio, y dejó al menos 30 personas heridas. El epicentro se ubicó en el sur de la prefectura de Ibaraki, a unos 70 kilómetros de profundidad, y el movimiento generó alertas de emergencia en distintos puntos del país.

El sismo se registró alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, y se sintió con fuerza en Tokio y en las prefecturas de Ibaraki, Saitama, Chiba y Kanagawa. El movimiento sorprendió a numerosos habitantes mientras dormían, y muchos de los heridos sufrieron golpes o caídas al intentar levantarse rápidamente de sus camas. 

El balance de víctimas fue aumentando durante las primeras horas. Según los últimos reportes, 37 personas resultaron heridas en cinco prefecturas, aunque la mayoría presentó lesiones leves. Una mujer de unos 80 años sufrió una lesión grave en la cadera tras caer de la cama en Yokohama. 

El terremoto también provocó algunas complicaciones en los servicios públicos. Se registraron demoras en trenes expresos hacia el aeropuerto de Narita y en otros servicios ferroviarios, aunque los trenes bala Shinkansen continuaron funcionando con normalidad. En el distrito tokiota de Koto, además, se rompió una tubería subterránea de agua que posteriormente fue reparada. 

Las autoridades japonesas descartaron la posibilidad de un tsunami y no informaron anomalías en las centrales nucleares ni en otras instalaciones que manejan materiales radiactivos. El Gobierno estableció un grupo de trabajo para evaluar posibles daños y coordinar la respuesta ante la emergencia. 

La Agencia Meteorológica de Japón pidió a la población mantenerse atenta ante la posibilidad de que se produzcan nuevas réplicas durante los próximos días. Japón se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo permanente de la actividad.