El presidente Javier Milei defendió las recientes medidas impulsadas por su Gobierno en relación con la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y rechazó las críticas que las vinculan con una estrategia electoral. El mandatario aseguró que la planificación comenzó hace tres años y sostuvo que las decisiones adoptadas responden a una política que se viene trabajando desde el inicio de su gestión.

“Dicen que impulsamos Malvinas por cuestión de imagen y oportunismo político. Es una estupidez mayúscula”, afirmó Milei durante una entrevista. De esta manera, cuestionó a quienes interpretaron los anuncios oficiales como una maniobra destinada a mejorar la posición del Gobierno frente al escenario electoral.

El Presidente también explicó que la decisión de realizar una cadena nacional para comunicar las medidas fue tomada durante una reunión de Gabinete celebrada el lunes anterior a los anuncios. Según detalló, el tema ya formaba parte de la agenda oficial y no surgió de manera improvisada ante la proximidad de las elecciones.

“Ni siquiera chequean datos, ni siquiera saben cómo salió la decisión de hacer la cadena”, señaló Milei al referirse a los cuestionamientos. El mandatario insistió en que la estrategia vinculada con Malvinas no fue diseñada como una acción de corto plazo, sino que forma parte de un proceso que, según sus palabras, lleva varios años de trabajo.

En ese marco, Milei mencionó el papel de Donald Trump como un factor externo que aceleró la iniciativa del Gobierno argentino. Las declaraciones del presidente estadounidense sobre la posibilidad de revisar la postura de neutralidad de Estados Unidos frente a la cuestión Malvinas fueron señaladas como un elemento que influyó en el impulso de las nuevas medidas.

Entre las acciones anunciadas por el Gobierno se encuentran el avance de sanciones contra empresas que operan en la zona de las islas, la elaboración de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la planificación de una base en Tierra del Fuego. Milei sostuvo que estas decisiones forman parte de una estrategia para reforzar el reclamo argentino, mientras negó que el objetivo sea generar una escalada militar o utilizar la cuestión Malvinas con fines electorales.