La caída del consumo de carne vacuna se siente con fuerza en las carnicerías salteñas y está modificando los hábitos de compra de los consumidores. Según el empresario cárnico Dardo Romano, la baja de ventas es evidente y en los mostradores la retracción parece incluso mayor que la reflejada por las mediciones oficiales.

Romano explicó que, aunque el consumo conjunto de carnes también disminuyó, el cerdo comenzó a ocupar parte del espacio que deja la carne bovina. La diferencia de precios es clave: “En algunos cortes, por cada corte de carne vacuna podés comprar dos de cerdo”, señaló, destacando que este factor acelera el cambio en las elecciones de los consumidores.

El empresario también advirtió sobre la creciente competencia en un mercado de demanda reducida. La proliferación de carnicerías y pollerías, incluso cadenas con varios locales, presiona aún más a un sector que ya trabaja con márgenes estrechos. Como ejemplo, mencionó el cierre de buena parte de los locales de Frigorífico Bermejo.

Además, anticipó un cambio cultural en la comercialización: el producto envasado al vacío podría desplazar al despacho tradicional de media res y al corte realizado por el carnicero. “Me parece que son los últimos años de una cultura de comer carne, de tener un carnicero que me separe tal corte”, afirmó, atribuyendo la tendencia al menor precio del envasado, la caída del consumo y la dificultad para conseguir personal especializado