Cintia Díaz Orellana tenía 20 años, era mamá de un nene de cuatro años y estudiaba para terminar la secundaria. El domingo murió luego de permanecer internada en grave estado por una brutal agresión que habría sufrido a manos de su pareja, Gastón Ramírez, a la salida de un boliche de San José de Metán. El hombre fue imputado por femicidio y permanece detenido. 

La joven había salido a bailar el viernes por la noche junto a Ramírez. Según los testimonios incorporados a la investigación, ambos tuvieron una discusión dentro del local bailable que continuó cuando salieron. Ya en la calle, el hombre habría golpeado a Cintia hasta dejarla inconsciente y luego se retiró del lugar.

Mientras se dirigía a la comisaría para entregarse, Ramírez llamó a una ambulancia y alertó sobre la presencia de una persona tendida en la vía pública. 

La familia recibió la noticia cerca de las 6.10 del sábado, cuando les informaron que Cintia estaba internada en el hospital Del Carmen de Metán. Debido a la gravedad de las lesiones, principalmente en el cráneo y el rostro, fue trasladada al hospital San Bernardo de Salta capital.

“Estamos destrozados por la pérdida de la nena. Queremos justicia”, expresó Ariel, su padrastro, quien la conocía desde que tenía tres años y la consideraba como una hija. También contó que la familia nunca había advertido una situación de violencia en la relación y que Cintia nunca les había contado que atravesara problemas con su pareja. 

Cintia era la mayor de cuatro hermanos y ayudaba diariamente a su familia. Además, vivía sola con su hijo de cuatro años, quien quedó al cuidado de su padre y todavía pregunta por su mamá. “Llora, la extraña”, contó Ariel sobre los difíciles momentos que atraviesa el niño. 

La investigación continúa bajo la dirección del fiscal Nicolás Rodríguez López. A partir del análisis de cámaras de seguridad, los investigadores reconstruyeron parte del recorrido que realizó la pareja aquella noche. La Fiscalía imputó a Ramírez por homicidio cuádruplemente agravado por el vínculo, alevosía, ensañamiento y por mediar violencia de género, y solicitará que permanezca detenido bajo prisión preventiva. 

Mientras avanza la causa, la familia de Cintia reclama justicia y que el acusado reciba la pena máxima. “Queremos que no le pase lo mismo a otra familia de Metán”, expresó su padrastro.