El Gobierno busca reunir 16 votos adicionales en el Senado para alcanzar los 37 apoyos necesarios y avanzar con la eliminación de las PASO. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y deberá negociar con la UCR, el PRO y distintos bloques provinciales para conseguir la mayoría absoluta que exige la Constitución para modificar la legislación electoral.
La estrategia oficial se aceleró después de las conversaciones que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantuvo con gobernadores durante la Argentina Week en París. El objetivo del Ejecutivo es trasladar esos acuerdos al Congreso y convertir el acercamiento con las provincias en respaldos concretos para la reforma política. Sin embargo, la posición de los mandatarios no siempre se traduce directamente en el voto de los senadores de cada distrito.
La UCR y el PRO aparecen entre los sectores que pueden resultar determinantes para alcanzar los 37 votos. El bloque radical tiene diez integrantes y mantiene posiciones diferentes sobre las PASO: algunos senadores plantean mantenerlas o hacerlas optativas, mientras que otros ya manifestaron su rechazo a eliminarlas. En el PRO también existen reparos a la propuesta oficial.
Entre los bloques provinciales también hay posiciones diversas. Algunos gobernadores respaldan la eliminación o suspensión de las primarias, mientras que otros se pronunciaron a favor de mantenerlas. Además, existen casos en los que los senadores no responden directamente a los mandatarios provinciales, por lo que el oficialismo deberá negociar individualmente para intentar asegurar los votos.
El proyecto de reforma política no se limita a la eliminación de las PASO. La iniciativa también contempla modificaciones en el financiamiento de los partidos políticos, cambios en la Boleta Única de Papel y la incorporación del régimen de Ficha Limpia. Por tratarse de una reforma de la legislación electoral, necesita la mayoría absoluta de los miembros de ambas cámaras: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.
El oficialismo continuará durante los próximos días con las negociaciones para intentar alcanzar la mayoría necesaria en la Cámara alta. La principal dificultad será transformar los acuerdos políticos alcanzados con algunos gobernadores en votos efectivos de los senadores, mientras persisten diferencias dentro de los bloques que podrían definir el futuro de la reforma electoral.











