El Gobierno de Javier Milei le restó importancia al pedido de Estados Unidos para poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el organismo en el que la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Desde la Casa Rosada descartaron que la postura de la administración de Donald Trump represente un obstáculo para la posición argentina, pese a la relevancia diplomática de ese espacio en la disputa con el Reino Unido.

El planteo estadounidense fue presentado durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, encargada de tratar asuntos políticos especiales y de descolonización. La representante de Washington cuestionó la continuidad del organismo, creado en 1961, al considerar que había perdido su propósito original y que sus actividades implican un uso innecesario de los recursos de Naciones Unidas. También criticó que el comité examine año tras año cuestiones similares, pese a los cambios registrados en el proceso de descolonización mundial.

El Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24, supervisa la situación de 17 territorios no autónomos, entre ellos las Islas Malvinas, que permanecen bajo administración británica. La Argentina utiliza ese ámbito para reclamar que el Reino Unido retome las negociaciones bilaterales por la soberanía del archipiélago, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas. En junio pasado, el canciller Pablo Quirno denunció ante el organismo la militarización británica y la explotación unilateral de los recursos naturales en las islas.

Pese a la importancia del comité para la diplomacia argentina, en el entorno presidencial relativizan las consecuencias del planteo estadounidense. Desde la Casa Rosada sostuvieron que las resoluciones del organismo no consiguieron modificar la situación de soberanía y descartaron que la iniciativa de Washington estuviera dirigida específicamente contra la posición argentina. Por el momento, la Cancillería sigue de cerca el debate y no ha emitido una respuesta oficial sobre el pedido.

La discusión también expuso coincidencias entre las administraciones de Milei y Trump respecto de sus críticas al funcionamiento de Naciones Unidas. Ambos gobiernos cuestionaron aspectos de la estructura burocrática del organismo y plantearon la necesidad de revisar el uso de sus recursos. Sin embargo, la posición estadounidense sobre el comité había una diferencia en un tema central para la política exterior argentina, ya que ese espacio constituye uno de los foros internacionales en los que el país mantiene activo su reclamo sobre Malvinas.

El debate se desarrolla en medio de una nueva escalada diplomática entre Buenos Aires y Londres por el proyecto petrolero Sea Lion, vinculado con la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las islas. El Gobierno argentino solicitó la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar y envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que contempla sanciones para empresas relacionadas con esas actividades. En ese contexto, la discusión sobre el futuro del Comité de Descolonización suma un nuevo elemento a las tensiones internacionales en torno a la cuestión Malvinas.