Israel celebró sus primeras elecciones generales desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, en una votación decisiva para el futuro político del primer ministro Benjamin Netanyahu. Los primeros resultados indicaron que su partido, el Likud, se ubicaba como la fuerza más votada, aunque el bloque oficialista no tendría garantizada la mayoría parlamentaria necesaria para formar Gobierno.
Los comicios se desarrollaron en un contexto de fuerte polarización, marcado por las consecuencias de la guerra en Gaza y los conflictos regionales. La gestión de Netanyahu quedó bajo cuestionamiento por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de 2023, mientras que sus adversarios reclamaron responsabilidades políticas y una investigación independiente sobre lo ocurrido.
La oposición estuvo encabezada por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, quien centró su campaña en la necesidad de reconstruir las instituciones y modificar el rumbo del país. Su espacio buscó capitalizar el desgaste del oficialismo y el malestar de una parte de la población con la conducción de Netanyahu.
Uno de los datos destacados de la jornada fue la participación electoral, que alcanzó aproximadamente el 77,7%, el nivel más alto desde 1999. La movilización reflejó la importancia que los votantes atribuyeron a una elección atravesada por la seguridad nacional, el servicio militar obligatorio y la situación económica.
Sin embargo, el resultado no definió de manera inmediata quién encabezará el próximo Gobierno. El Parlamento israelí cuenta con 120 bancas y se necesitan al menos 61 para alcanzar una mayoría. Tanto el oficialismo como la oposición quedaron ante el desafío de negociar con otras fuerzas, incluidos los partidos árabes, cuyo respaldo podría resultar decisivo.
La elección también estuvo marcada por la situación judicial de Netanyahu y las críticas internacionales a la ofensiva israelí en Gaza. Aunque el primer ministro defendió su liderazgo y llamó a formar un nuevo Gobierno de derecha, el escenario parlamentario anticipa negociaciones complejas que podrían prolongarse durante semanas.











