El Gobierno nacional buscó restarle impacto a la derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas de Estados Unidos y ratificó su intención de mantener la alianza estratégica con la administración de Donald Trump. En la Casa Rosada consideraron que el resultado era previsible y señalaron que las elecciones de medio término suelen representar un revés para el partido que ocupa la presidencia.
“En general, los presidentes estadounidenses pierden las midterms, era lo esperable”, señalaron fuentes del Gobierno. También recordaron que a Trump todavía le quedan dos años de mandato y sostuvieron que el resultado electoral no modificará la relación bilateral con la Argentina.
Desde el entorno de Javier Milei destacaron que el vínculo entre ambos países no depende exclusivamente de la relación personal entre los presidentes. Según explicaron, la alianza responde a una estrategia geopolítica más amplia y a intereses compartidos, especialmente en relación con el Atlántico Sur.
En ese sentido, en el oficialismo remarcaron la importancia del respaldo de Washington en organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el apoyo financiero del Tesoro estadounidense, que incluyó un acuerdo de swap por US$20.000 millones. Para la Casa Rosada, estos vínculos institucionales seguirán vigentes más allá del resultado electoral.
Mientras tanto, una comitiva de funcionarios y legisladores argentinos viajó a Washington por invitación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham). Entre los representantes se encuentran Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt, además de diputados oficialistas y dirigentes de otras fuerzas políticas. La agenda incluye reuniones con funcionarios del Departamento de Estado, representantes del FMI y miembros del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
En el plano económico, el Gobierno reconoció que el resultado electoral podría generar movimientos de corto plazo en los mercados y afectar a los activos argentinos, con una posible suba del riesgo país. Sin embargo, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el impacto sería transitorio y descartó que pudiera provocar una desestabilización económica.
La estrategia oficial, por lo tanto, apunta a sostener el alineamiento con Estados Unidos y preservar los canales de cooperación financiera y diplomática. En la Casa Rosada insistieron en que la relación con Washington constituye una política de Estado y no está condicionada por los resultados de una elección legislativa.











