China volvió a cuestionar la postura de Estados Unidos sobre Taiwán y le pidió a Washington que actúe con prudencia para evitar un mayor deterioro de las relaciones bilaterales. Al mismo tiempo, el Gobierno de Pekín anunció sanciones contra dos funcionarios de América Latina: el ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay, Gustavo Villate, y el canciller de Belice, Francis Fonseca, por sus vínculos con la isla.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, sostuvo que Estados Unidos debe respetar el principio de “una sola China” y los acuerdos conjuntos firmados entre ambos países. Sus declaraciones se produjeron después de que Washington cuestionara las actividades marítimas y militares chinas en las aguas cercanas a Taiwán, que calificó como una fuente de inestabilidad regional.

Pekín considera a Taiwán parte de su territorio y sostiene que la cuestión constituye un asunto interno en el que no deben intervenir otros países. En ese marco, Mao defendió las actividades chinas en las aguas al este de la isla y afirmó que se desarrollan dentro de los derechos soberanos y la jurisdicción que reclama su Gobierno. Estados Unidos, por su parte, mantiene su respaldo a Taiwán y cuestiona las acciones de China en la región.

Las sanciones contra Villate y Fonseca fueron anunciadas por la Cancillería china el lunes. Entre las medidas figuran la congelación de bienes que los funcionarios puedan tener en territorio chino, la prohibición de realizar transacciones o cooperar con ellos y las restricciones de ingreso a China continental, Hong Kong y Macao. El Gobierno chino justificó las decisiones al acusarlos de respaldar los vínculos diplomáticos con Taiwán y de difundir información que considera falsa sobre presuntos ciberataques chinos.

Paraguay y Belice forman parte del grupo de doce países que mantienen relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán, en lugar de reconocer a Pekín como su representante diplomático. Ambos gobiernos sostienen sus vínculos con la isla pese a la presión china. Las sanciones, sin embargo, tendrían un alcance principalmente simbólico, ya que los funcionarios afectados no suelen viajar a China ni mantener actividades comerciales directas con entidades del país.

La decisión generó críticas de Estados Unidos y Taiwán, que cuestionaron las medidas por considerar que interfieren en las relaciones exteriores de países soberanos. Washington afirmó que se opone a la coerción contra los países de la región, mientras que las autoridades taiwanesas defendieron su derecho a mantener vínculos con sus aliados. El episodio suma un nuevo capítulo a la disputa diplomática entre Pekín y Taipéi y a la competencia de influencia entre China y Estados Unidos en América Latina.