El Gobierno de Javier Milei moderó el ajuste del gasto público en septiembre, cuando las erogaciones primarias registraron una suba real del 4,6% interanual. El incremento se produjo después del fuerte recorte aplicado en agosto, cuando el gasto había caído un 10,3% frente al mismo mes de 2025, descontado el efecto de la inflación. Pese al repunte, el comportamiento de las cuentas públicas no implica, por sí solo, un cambio en la estrategia fiscal del Ejecutivo.

De acuerdo con un informe de la consultora Analytica, el gasto primario devengado alcanzó los $13,9 billones en septiembre, medido en pesos constantes, frente a los $13,3 billones registrados durante el mismo mes del año pasado. La diferencia representa unos $600.000 millones adicionales. El gasto devengado contabiliza las obligaciones de pago generadas por el Estado, aunque los fondos todavía no se hayan transferido.

Entre las partidas que más aumentaron se destacaron las pensiones no contributivas, que sumaron alrededor de $400.000 millones y recuperaron parte de la fuerte caída registrada en agosto. Las jubilaciones y pensiones contributivas aportaron otros $200.000 millones. También creció el gasto en bienes y servicios, con una suba real interanual del 37%, vinculada, entre otros factores, a la compra de vacunas, medicamentos y servicios de funcionamiento.

Sin embargo, otras áreas continuaron registrando recortes. La obra pública cayó un 27,1% interanual en términos reales, mientras que las transferencias a las provincias disminuyeron un 24,3%. Los subsidios económicos retrocedieron un 16,7%, con bajas tanto en energía como en transporte. Por su parte, las asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH) registraron en conjunto una reducción real del 12,9%.

A pesar del aumento de septiembre, el gasto primario acumuló una caída real del 3,1% durante los primeros nueve meses de 2026. Entre enero y septiembre, las erogaciones sumaron $111,2 billones, frente a los $114,8 billones del mismo período de 2025. La reducción acumulada se moderó respecto de agosto, cuando la caída interanual era del 4,1%. En ese período, los subsidios económicos fueron una de las pocas partidas que registraron un incremento real significativo, impulsado principalmente por los destinados a energía.

El control del gasto continúa siendo una pieza central de la política económica del Gobierno y de sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Para 2026, el organismo fijó una meta de superávit primario equivalente al 1,4% del producto bruto interno (PBI). En ese contexto, el repunte de septiembre refleja una recuperación puntual de determinadas partidas, mientras otras áreas siguen bajo presión. La evolución de los ingresos y las próximas ejecuciones presupuestarias serán determinantes para conocer cómo cerrarán las cuentas públicas del año.