La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el acuerdo para transferir las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos a favor, 2 en contra y 20 abstenciones, con el acompañamiento del PRO, La Libertad Avanza, sectores radicales y otros bloques aliados.

El convenio contempla que la Ciudad pase a administrar los juicios individuales de trabajo, como demandas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los conflictos colectivos, reclamos sindicales y otras cuestiones que continúan bajo jurisdicción federal permanecerán en la Justicia Nacional. 

Uno de los principales objetivos planteados por el Gobierno porteño es reducir los tiempos de resolución. Actualmente, algunos expedientes laborales pueden demorar entre tres y cinco años, mientras que con el nuevo esquema se busca que los procesos puedan resolverse en aproximadamente un año. 

¿Qué pasará con las causas que ya están abiertas?

El traspaso será progresivo. Los juicios laborales que ya se encuentran en trámite continuarán en la Justicia Nacional del Trabajo hasta que tengan sentencia definitiva. Las nuevas demandas que se presenten una vez implementado el nuevo fuero serán derivadas directamente a la Justicia Laboral porteña. 

La Ciudad tendrá ahora 180 días para avanzar con la puesta en funcionamiento del nuevo sistema. Durante ese período deberá definir cuestiones vinculadas con los jueces, la infraestructura, el personal y los recursos necesarios para que el fuero pueda comenzar a funcionar. Para ello, Nación y Ciudad deberán firmar además un segundo acuerdo relacionado con la transferencia de fondos. 

La iniciativa representa otro avance en el proceso de autonomía judicial de la Ciudad de Buenos Aires, previsto desde la reforma constitucional de 1994. El convenio había sido firmado en febrero de 2026 entre Nación y el Gobierno porteño y posteriormente fue ratificado por el Congreso nacional. 

La votación también expuso diferencias políticas: mientras el oficialismo porteño y sus aliados respaldaron el traspaso, el peronismo optó por abstenerse y la izquierda votó en contra. Los sectores opositores cuestionaron principalmente las condiciones de transferencia de recursos y personal. 

Ahora comenzará una nueva etapa de negociaciones para definir cómo funcionará concretamente el nuevo fuero laboral porteño y qué ocurrirá con la estructura de la Justicia Nacional del Trabajo una vez que deje de recibir nuevas causas.