Miles de brasileños salieron a las calles de São Paulo, Río de Janeiro, Brasilia y Salvador para celebrar la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente derrotó a Flávio Bolsonaro en el balotaje del domingo y consiguió un cuarto mandato, en una elección que sus seguidores interpretaron como una defensa de la democracia.
La concentración más multitudinaria se produjo en la avenida Paulista de São Paulo, donde los manifestantes recibieron al mandatario con banderas, cánticos y fuegos artificiales. Entre abrazos y lágrimas, los simpatizantes corearon “¡Vamos, Lula!” y repitieron consignas en favor de la democracia.
Lula recorrió parte de la avenida desde un automóvil y luego subió a un escenario para dirigirse a la multitud. Allí agradeció el respaldo recibido durante la campaña y destacó el papel de los jóvenes en la movilización electoral. “Mañana la lucha continúa”, expresó ante sus seguidores.
El mandatario obtuvo el 51,8% de los votos válidos, frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro, una diferencia de alrededor de 4,4 millones de sufragios. El resultado representó una remontada respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado en primer lugar.
Durante los festejos, varios manifestantes vincularon la victoria con la defensa de las instituciones, la Constitución y los derechos sociales. También hubo consignas contra una eventual amnistía para el expresidente Jair Bolsonaro, padre del candidato derrotado, quien cumple una condena por intento de golpe de Estado.
La celebración estuvo acompañada por mensajes de soberanía nacional y críticas a la influencia extranjera. En su discurso, Lula afirmó que Brasil no es “el patio trasero de nadie”. Sin embargo, su próximo mandato estará marcado por el desafío de construir acuerdos en un Congreso con una importante presencia conservadora y avanzar con su agenda de gobierno.











