En Orán, donde el carnaval no se vive: se respira, los Corsos Color 2026 volvieron a deslumbrar con una mezcla vibrante de tradición, identidad y alegría popular. Entre las agrupaciones que más impacto generaron en estas primeras noches, Ñanderekó, el grupo de pin pin encabezado por Miguel Sarmiento, se convirtió en uno de los grandes focos de atención tanto para locales como para turistas.
Sarmiento, cacique del conjunto, compartió detalles sobre el significado profundo del pin pin y el rol que cumple Ñanderekó dentro de esta celebración que trasciende lo festivo para convertirse en un acto cultural y espiritual. “El pin pin es un ritual ancestral de los pueblos guaraníes, parte del arete guasu, la fiesta del pueblo grande”, explicó. Esta danza, que históricamente marcaba el cierre del ciclo de cosecha, hoy se integra a los carnavales como un puente vivo entre la tradición originaria y la celebración popular.
Una agrupación que crece y se diversifica
Ñanderekó está conformado por más de 100 integrantes, un número que crece año a año. Lo interesante es que no solo participan miembros de comunidades guaraníes, sino también personas no indígenas que se sienten convocadas por la cosmovisión y la estética del pin pin. “Somos una mezcla hermosa: hermanos originarios y también karai, como nos llaman a los que venimos de afuera. Lo importante es el respeto y el amor por la cultura”, destacó Sarmiento.
El nombre del grupo, Ñanderekó, significa “nuestro modo de ser”, una expresión que sintetiza la filosofía guaraní y que, según su cacique, representa un proceso espiritual, cultural y comunitario.
El colorido que enamora a quienes visitan Orán
Las redes sociales explotaron con videos y fotos del paso de Ñanderekó por la avenida principal. Las mujeres lucen la tradicional flor de apepú, símbolo de alegría y de inicio de un nuevo ciclo, mientras que los varones llevan sombrero, camisa blanca y pantalón oscuro, una vestimenta que remite a la historia de intercambio entre guaraníes y colonos.
Cada detalle del vestuario tiene un significado, pero también una adaptación estética que permite que la agrupación brinde un espectáculo visual sin perder su raíz cultural. “Lo que ven en la pista es fantasía, pero siempre respetando la esencia”, remarcó Sarmiento.
Un fenómeno que atrae a todo el país
Los Corsos Color de Orán ya no son solo una fiesta local. Según el cacique, este fin de semana se registró un ingreso de casi 6 mil personas por noche, con visitantes de Salta capital, Buenos Aires, Formosa, Neuquén, Brasil y Paraguay. Muchos llegan exclusivamente para ver el pin pin.
“Para nosotros es un orgullo que la gente venga solo por esta danza. El pin pin es alegría, es vida, es identidad”, expresó.
El sueño de llegar a Salta capital
Sarmiento adelantó que Ñanderekó podría presentarse en Salta capital durante la primera o segunda semana de febrero, algo que sería histórico, ya que el pin pin rara vez se ve en los corsos salteños. “Nos encantaría llevar esta cultura a toda la provincia. Es parte de todos los salteños”, afirmó.
Una fiesta que combina tradición y espectáculo
Orán ofrece un carnaval único en el país: además del pin pin, conviven comparsas artísticas, plumudos, caporales, diabladas e individuales. Este año, incluso, una comparsa rindió homenaje a grandes referentes del folclore salteño como Lázaro Caballero y el recordado Mario “Musha” Carabajal.
Un cierre que deja ganas de más
Con diez noches programadas —si el clima lo permite—, los Corsos Color 2026 prometen seguir sorprendiendo. Ñanderekó, con su energía contagiosa y su profundo sentido cultural, ya se ganó un lugar central en esta edición.
“Bailar el pin pin es alegría pura. Es algo que te mueve el alma”, dijo Sarmiento antes de despedirse, dejando claro por qué esta danza ancestral sigue conquistando corazones en cada paso.
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