El economista Marcelo Ramal analizó el panorama político y económico tras la participación del presidente Javier Milei en el Foro de Davos y dejó una serie de definiciones que pintan un escenario preocupante para la Argentina en 2026. Según explicó, el foro —dominado por intereses financieros y grandes corporaciones— expuso dos discursos centrales: el improvisado mensaje de Donald Trump, con impacto directo en los mercados, y la intervención del mandatario argentino, que evitó hablar de la situación real del país.

Ramal señaló que Milei “pateó la pelota afuera” al ofrecer una charla de filosofía económica en lugar de presentar datos concretos o atraer inversiones. Recordó que, pese a las promesas iniciales del Gobierno, 2025 registró la mayor salida de capitales en 22 años, lo que deja a la Argentina sin argumentos sólidos frente a los inversores internacionales.

El economista cuestionó además la exaltación del liberalismo del siglo XVIII en el discurso presidencial, al considerar que se trata de una justificación ideológica del capitalismo actual, marcado por regulaciones que favorecen a grandes corporaciones y por políticas que trasladan recursos “del trabajo al capital”. En ese sentido, afirmó que la única desregulación real que impulsa el Gobierno es la del mercado laboral.

Sobre la reforma laboral, Ramal advirtió que ya existe un movimiento activo de gobernadores y sectores políticos para garantizar su aprobación, mientras que algunos gremios comienzan a exigir un plan de lucha. Según explicó, varias empresas están utilizando procedimientos preventivos de crisis para despedir personal y prepararse para contratar bajo nuevas condiciones más flexibles.

En cuanto al panorama económico, el diagnóstico fue contundente: “La economía argentina se está precipitando en un pozo muy profundo”. Ramal mencionó la pérdida de casi 250.000 puestos de trabajo en dos años, la caída del consumo, del crédito y de la actividad comercial, junto con un crecimiento del sector financiero que, lejos de reflejar dinamismo, “succiona recursos del resto de la economía” mediante tasas de interés impagables.

Finalmente, sostuvo que el Gobierno podría avanzar legislativamente gracias a acuerdos coyunturales con gobernadores, pero que el verdadero freno podría aparecer “cuando estas medidas se intenten aplicar en los lugares de trabajo”, donde ya se observan conflictos por despidos y recortes.

Ramal concluyó que el rumbo actual exige una respuesta política y social distinta, ya que las mayorías trabajadoras enfrentarán un 2026 marcado por ajustes, pérdida de derechos y un deterioro económico que, según su visión, aún no tocó piso.

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