El Gobierno de Javier Milei no tiene previsto restablecer por completo las relaciones diplomáticas con Venezuela en el corto plazo y mantiene como condición principal que el país avance hacia un proceso electoral democrático. Si bien en los últimos meses se produjo un acercamiento entre Buenos Aires y Caracas, la Casa Rosada considera que todavía no están dadas las condiciones para reabrir la embajada argentina en Venezuela.
La posición oficial es que los contactos pueden continuar, principalmente por cuestiones humanitarias, consulares y operativas, pero sin avanzar por ahora hacia una normalización plena. En el Ejecutivo sostienen que cualquier decisión de mayor alcance dependerá de que existan señales concretas de una transición política y de recuperación de la institucionalidad democrática.
El vínculo bilateral comenzó a mostrar cambios después de los terremotos que afectaron a Venezuela en junio. La Argentina envió asistencia y personal consular para colaborar con los ciudadanos argentinos afectados por la emergencia, lo que permitió retomar contactos directos con las autoridades venezolanas después de casi dos años de relaciones prácticamente interrumpidas.
Ese acercamiento había generado expectativas sobre una posible reapertura gradual de los vínculos diplomáticos. Sin embargo, la evaluación actual dentro del Gobierno es más cautelosa y vuelve a colocar la situación política venezolana como el principal factor para definir los próximos pasos. La Argentina actualmente no cuenta con una representación diplomática activa en Caracas.
La ruptura de las relaciones se produjo después de las elecciones presidenciales venezolanas de julio de 2024. En aquel momento, el Gobierno argentino cuestionó la proclamación de Nicolás Maduro como ganador y respaldó a la oposición, que denunció irregularidades y presentó documentación para sostener que Edmundo González Urrutia había obtenido la mayoría de los votos.
La situación cambió posteriormente con la salida de Maduro del poder y la llegada de Delcy Rodríguez a la conducción interina de Venezuela. La administración de Milei acompañó el nuevo escenario impulsado por Estados Unidos, aunque mantuvo como eje de su política exterior la necesidad de avanzar hacia elecciones legítimas y una recuperación de las instituciones democráticas.
Otro de los temas que condiciona cualquier eventual normalización es la situación de los ciudadanos argentinos detenidos en Venezuela. Entre ellos permanece el caso de Germán Giuliani, cuya liberación continúa siendo un reclamo del Gobierno. Por ahora, la Casa Rosada opta por mantener abiertos los canales de diálogo necesarios, pero sin avanzar hacia una recomposición diplomática plena hasta observar avances concretos en el proceso político venezolano.











