El riesgo país argentino superó los 550 puntos este martes y alcanzó su nivel más alto desde comienzos de mayo. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a 555 puntos básicos, en una jornada marcada por una nueva caída de los bonos argentinos en dólares y por un escenario financiero internacional más exigente.
La suba del riesgo país se produjo después del incremento de las tasas de interés en Estados Unidos, que elevó el costo de financiamiento para los países emergentes. Sin embargo, la Argentina tuvo un comportamiento más negativo que otros mercados comparables, una diferencia que analistas atribuyen también a factores propios de la economía local y a la incertidumbre vinculada con el escenario electoral.
El economista jefe de Quantuam, Fernando Baer, señaló que una parte importante de la diferencia que enfrenta la Argentina está relacionada con el riesgo electoral y con algunas señales de la economía. En los próximos días, además, se conocerán el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio y una nueva cifra de pobreza, dos datos que serán seguidos de cerca por los inversores.
Frente a este escenario, el Gobierno ratificó que no tiene previsto apurarse para regresar al mercado internacional de deuda. En el proyecto de Presupuesto 2027, el Ministerio de Economía señaló que la posibilidad de refinanciar vencimientos mediante una emisión externa es solamente una de las alternativas disponibles y que la estrategia dependerá de las condiciones financieras.
El equipo económico explicó que el contexto internacional presenta mayores dificultades debido a las tensiones geopolíticas, los movimientos en los mercados energéticos y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. En ese marco, Economía sostuvo que el regreso a los mercados internacionales requiere administrar los tiempos y evaluar los costos relativos de cada alternativa de financiamiento.
Mientras tanto, el Gobierno cuenta con otras opciones para cubrir sus necesidades financieras, entre ellas el financiamiento de organismos multilaterales, préstamos bancarios con garantías de esas instituciones, acuerdos bilaterales y operaciones en el mercado doméstico en dólares. La estrategia oficial consiste en esperar una reducción del riesgo soberano y de las tasas externas antes de considerar una nueva emisión internacional en condiciones más favorables.











