El PRO decidió no acelerar las negociaciones para alcanzar una alianza electoral con La Libertad Avanza (LLA) y concentrar sus esfuerzos en la actividad parlamentaria. La conducción del partido considera que todavía no es el momento de discutir acuerdos de cara a las próximas elecciones y busca fortalecer su posición dentro del Congreso.

La postura del espacio que lidera Mauricio Macri quedó reflejada en las declaraciones de dirigentes partidarios, quienes sostienen que hablar ahora de acuerdos electorales “no tiene mucho sentido”. En cambio, plantean que la prioridad debe estar puesta en el tratamiento de proyectos y en la construcción de consensos legislativos.

En ese contexto, el PRO busca mantener su identidad política y conservar autonomía frente al oficialismo, aunque continúa abierto al diálogo con el Gobierno. Las conversaciones entre ambos espacios no están formalmente cerradas, pero tampoco registraron avances concretos sobre una eventual alianza nacional.

Uno de los principales puntos de discusión es el armado territorial. El PRO pretende preservar su representación en los distritos donde mantiene estructuras propias y gobiernos locales, mientras que La Libertad Avanza busca consolidar su presencia en todo el país. Esa diferencia aparece como uno de los obstáculos para avanzar en un entendimiento electoral.

Mientras tanto, los dirigentes del partido consideran que el Congreso será el principal escenario para definir el vínculo con el oficialismo. Allí deberán debatirse iniciativas impulsadas por el Gobierno y establecerse acuerdos con otros bloques para reunir los votos necesarios.

La estrategia también apunta a ordenar la situación interna del PRO y fortalecer su estructura partidaria antes de tomar decisiones sobre el próximo calendario electoral. De esta manera, el macrismo evita comprometerse por ahora con una alianza y mantiene abiertas las conversaciones con La Libertad Avanza.