El presidente Javier Milei enfrenta el desafío de reactivar la economía y recuperar el consumo de cara a las elecciones presidenciales de 2027, sin provocar una nueva aceleración de la inflación. El Gobierno busca impulsar la actividad, mejorar los ingresos y fomentar las inversiones, aunque las medidas necesarias podrían generar nuevas presiones sobre los precios.
El escenario económico presenta dificultades para distintos sectores productivos. Entre abril y septiembre se registraron caídas consecutivas de la actividad, mientras que el consumo interno continúa mostrando debilidad. En contraste, sectores vinculados con la energía y la minería mantienen mejores niveles de desempeño.
En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezado por Kristalina Georgieva, respaldó los lineamientos generales del programa económico, pero reclamó medidas para fomentar la inversión, la creación de empleo y el crecimiento. El organismo considera necesario que la estabilización macroeconómica se traduzca también en una recuperación de la actividad.
Uno de los principales dilemas del Ejecutivo es cómo estimular el consumo sin modificar el esquema fiscal y monetario. Entre las alternativas aparecen el impulso al crédito hipotecario, la flexibilización de los préstamos en dólares para empresas y medidas destinadas a mejorar las condiciones de financiamiento. Sin embargo, algunas de estas iniciativas podrían tardar varios meses en reflejarse en la economía cotidiana.
A la preocupación por la actividad se suma la evolución de los precios. Las consultoras privadas proyectan una inflación mensual de entre el 1,8% y el 1,9% hasta diciembre, aunque el Banco Central advirtió sobre distintos factores que podrían presionar al alza durante el último trimestre del año.
Entre ellos se encuentran los aumentos estacionales de la carne vacuna, las actualizaciones de las tarifas de gas, el impacto de las subas de los combustibles y la evolución internacional del petróleo. Además, los alimentos y bebidas acumulan incrementos sostenidos que afectan directamente el poder adquisitivo de los hogares.
El desafío del Gobierno será encontrar un equilibrio entre la recuperación económica y el objetivo de continuar reduciendo la inflación. Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, la evolución del consumo, el empleo y los ingresos será determinante para evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la población.











