El riesgo país argentino se duplicó en menos de cuatro meses y alcanzó los 852 puntos básicos al cierre del miércoles 4 de noviembre. El indicador elaborado por JP Morgan había registrado un mínimo de 402 unidades el 10 de julio y volvió a superar los 800 puntos en un contexto de incertidumbre internacional, dificultades económicas internas y preocupación por el escenario político de 2027.

La suba refleja el deterioro de las expectativas de los inversores sobre los bonos argentinos. Entre los factores externos aparecen el aumento de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense, las tensiones geopolíticas y los movimientos de los mercados internacionales. También influyeron los resultados de las elecciones legislativas en Estados Unidos y el escenario político de Brasil.

En el plano local, los analistas señalan la desaceleración más lenta de la inflación, las dificultades para recuperar el poder adquisitivo de los salarios y el freno de la actividad económica. Martín Polo, economista fundador de Polomix, sostuvo que la economía ingresó en una fase recesiva y que todavía no hay certezas sobre cuánto tiempo podría extenderse.

Otro de los elementos que genera preocupación es el calendario de vencimientos de deuda previsto para 2027. Los compromisos en moneda extranjera rondan los US$25.000 millones, por lo que el Gobierno deberá conseguir las divisas necesarias para cumplir con los pagos o refinanciar parte de las obligaciones.

La incertidumbre electoral también comenzó a influir en las decisiones de los inversores. Según estimaciones de Portfolio Personal Inversiones (PPI), la probabilidad implícita de continuidad del Gobierno que reflejaban los bonos había rondado el 90% durante julio, pero cayó progresivamente hasta ubicarse por debajo del 50% el 3 de noviembre. Se trata de una estimación financiera basada en los precios de los títulos, no de una encuesta electoral.

Los especialistas consideran que la capacidad de acumular reservas y recuperar el acceso al financiamiento internacional será determinante para mejorar las perspectivas. También advierten que las dudas sobre la continuidad del programa económico y el crecimiento de la actividad pueden seguir condicionando el comportamiento de los bonos.

En este contexto, el mercado espera señales que permitan reducir la incertidumbre sobre la economía y los compromisos financieros del próximo año. Mientras tanto, el aumento del riesgo país refleja la mayor cautela de los inversores frente a la deuda argentina y al panorama político y económico que se proyecta hacia 2027.