El presidente Javier Milei volvió a marcar sus diferencias ideológicas con su par español, Pedro Sánchez, durante su intervención en la XXX Cumbre Iberoamericana, realizada este jueves en Madrid. Frente a los representantes de los países participantes, cuestionó al socialismo, defendió las ideas liberales y renovó el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Durante su discurso, el mandatario afirmó: “El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía”. Además, sostuvo que ambas corrientes concentran el poder en manos de una minoría y utilizan la dependencia económica como una herramienta de dominación política.

Milei también cuestionó la intervención estatal en la economía, las nacionalizaciones y el control de los medios de comunicación. En otro tramo de su exposición, advirtió sobre gobiernos que, según su interpretación, invocan los derechos humanos mientras persiguen disidentes y restringen la libertad de prensa.

La presentación estuvo atravesada por la tensión con Pedro Sánchez. Ambos mandatarios protagonizaron un saludo distante al comienzo de la jornada, en un nuevo episodio de las diferencias públicas que mantienen desde hace tiempo. El Presidente argentino tampoco había participado de la ceremonia inaugural ni de la cena de gala ofrecida por los reyes de España.

Por otra parte, Milei dedicó un segmento de su intervención a la cuestión Malvinas y reiteró la disposición de la Argentina a negociar con el Reino Unido para resolver la disputa de soberanía. “Al gobierno británico le reiteramos nuestra disposición a negociar de acuerdo con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”, expresó.

El mandatario también cuestionó las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las islas y sus espacios marítimos circundantes. En ese sentido, mencionó las acciones judiciales, administrativas y diplomáticas impulsadas por su Gobierno contra las empresas que operan en la zona bajo licencias británicas.

Finalmente, Milei agradeció el respaldo de los países iberoamericanos al reclamo argentino y sostuvo que la recuperación de la soberanía debe alcanzarse por vías pacíficas y de acuerdo con el derecho internacional. Su discurso combinó así los cuestionamientos ideológicos al socialismo con uno de los principales reclamos históricos de la política exterior argentina.