El Gobierno de Francia decidió suspender las clases en las escuelas secundarias a partir de este miércoles, en medio de una ola de protestas estudiantiles que se extendió por distintas ciudades del país. La medida fue anunciada por el primer ministro Sébastien Lecornu, quien explicó que busca abrir un período de diálogo dentro de los establecimientos educativos mientras continúan las movilizaciones.

Las protestas comenzaron a mediados de septiembre y estuvieron impulsadas principalmente por reclamos relacionados con las condiciones de las escuelas, la falta de docentes, el deterioro de los edificios y la necesidad de mayores recursos para la educación. Con el correr de las semanas, las movilizaciones se extendieron a institutos y universidades de distintas regiones y sumaron también el respaldo de organizaciones sindicales.

La situación derivó en una jornada de fuertes movilizaciones durante el martes, cuando cientos de miles de personas participaron de las manifestaciones. Las cifras difirieron según la fuente: el Ministerio del Interior contabilizó alrededor de 256.000 manifestantes en todo el país, mientras que los organizadores estimaron unos 450.000. También se registraron bloqueos y suspensión total o parcial de actividades en cientos de establecimientos.

El conflicto también quedó marcado por los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según el balance presentado por el Gobierno, 215 estudiantes y unos 85 trabajadores del sistema educativo resultaron heridos desde el comienzo de las protestas. Además, cientos de policías y gendarmes sufrieron heridas durante los distintos episodios registrados en las movilizaciones.

Uno de los episodios que aumentó la tensión ocurrió en la ciudad de Lens, donde un adolescente de 15 años perdió una mano durante un enfrentamiento con la Policía. A raíz del hecho, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la suspensión temporal del uso de granadas ensordecedoras durante las protestas estudiantiles mientras se investigan las circunstancias del incidente.

La suspensión de las clases se mantendrá inicialmente durante los próximos días y tendrá como objetivo facilitar instancias de diálogo dentro de los colegios. Mientras tanto, las protestas continúan y distintas organizaciones estudiantiles convocaron a nuevas movilizaciones. El Gobierno enfrenta así un escenario de creciente tensión en torno a la educación, con reclamos por las condiciones de enseñanza y cuestionamientos sobre la respuesta de las fuerzas de seguridad.