El secretario general de Camioneros en Salta y miembro de la Federación Nacional, Jorge Guaymas, expresó una fuerte preocupación por el proyecto de reforma laboral que se debate en el marco de las sesiones extraordinarias. En diálogo con este medio, aseguró que la iniciativa “no tiene un solo artículo que beneficie al trabajador” y que representa “una degradación de derechos conquistados durante décadas”.

Guaymas cuestionó especialmente la propuesta de reemplazar la indemnización tradicional por un fondo de cese laboral del 3%. Según explicó, ese esquema “perjudica directamente al trabajador y también a los jubilados”, ya que —afirmó— implica quitar recursos que deberían destinarse al sistema previsional. “Todos vamos a ser jubilados, y hoy están peor que nunca. No podemos permitir que se siga avanzando sobre ellos”, sostuvo.

El dirigente también denunció que la reforma busca excluir el aguinaldo y las vacaciones del cálculo indemnizatorio, lo que calificó como “un retroceso total” para la estabilidad laboral en Salta y en todo el país. Además, alertó sobre la posibilidad de habilitar jornadas de hasta 12 horas mediante acuerdos, algo que consideró “peligroso y riesgoso”, especialmente en sectores como el transporte, donde la fatiga puede derivar en siniestros viales.

Guaymas advirtió que la flexibilización horaria “no generará más empleo”, sino que “reemplazará a un tercer trabajador”, profundizando la informalidad y reduciendo oportunidades laborales. “Esto es esclavitud moderna. Quieren venderlo como modernización, pero es mentira”, afirmó.

En cuanto a la reacción sindical, adelantó que se están realizando gestiones para reunirse con el gobernador de Salta y con legisladores nacionales. “No es un no por capricho. Queremos explicar con argumentos sólidos por qué esta reforma perjudica a los trabajadores”, señaló. También pidió una postura más firme de los representantes salteños en el Congreso: “No podemos seguir callados. La patria está en peligro”.

Finalmente, Guaymas sostuvo que los convenios colectivos también quedarían debilitados si la reforma avanza. “Volveríamos a la década del siglo pasado, donde se pagaba lo que querían y como querían. No lo vamos a permitir”, afirmó. Y llamó a la unidad de los trabajadores, sindicatos y sociedad en general: “La única lucha que se pierde es la que se abandona. Vamos a defender la dignidad de los trabajadores hasta la última gota”.

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