La sesión especial de la Cámara de Diputados convocada para rechazar el DNU 70/2023 del presidente Javier Milei fracasó este jueves 15 de octubre por falta de quórum. La oposición reunió a 121 legisladores, ocho menos de los 129 necesarios para abrir el debate. Las ausencias de diputados vinculados con distintos gobernadores fueron determinantes para que el oficialismo lograra evitar una discusión parlamentaria sobre uno de los decretos centrales de su gestión.
Entre los principales ausentes estuvieron legisladores de Provincias Unidas, espacio que reúne a representantes de distintas provincias, además de diputados de bloques provinciales y del peronismo. La falta de asistencia incluyó a representantes cercanos a los gobernadores de Santa Fe, Córdoba, Jujuy, Salta, Tucumán, Misiones y Santiago del Estero. Las decisiones de esos legisladores terminaron inclinando la balanza en una sesión en la que cada presencia era clave.
Uno de los factores que complicó las negociaciones opositoras fue la postura de los gobernadores y sus representantes en el Congreso. Mientras algunos sectores buscaban avanzar contra el decreto, otros priorizaron mantener abiertos los canales de diálogo con la Casa Rosada. En ese escenario, el Gobierno desplegó contactos políticos para evitar que los diputados aliados o provinciales se sumaran al quórum y habilitaran el debate.
La estrategia oficialista también se apoyó en los cambios introducidos al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El dictamen acordado con sectores del PRO, la Unión Cívica Radical y legisladores provinciales incorporó nuevamente las restricciones de la Ley de Tierras Rurales a la compra de campos por parte de extranjeros. La modificación respondió a cuestionamientos de aliados y contribuyó a cambiar el escenario político en torno al intento de derogar el DNU.
Además del rechazo al decreto, la oposición pretendía tratar iniciativas relacionadas con la emergencia en discapacidad y el endeudamiento de las familias. Sin embargo, la falta de quórum impidió que se iniciara el debate y que hubiera votaciones sobre cualquiera de esos temas. Tras esperar el tiempo reglamentario, el presidente de la Cámara, Martín Menem, dio por caída la sesión y habilitó las expresiones en minoría.
El resultado representó un alivio para el Gobierno, que logró mantener vigente el DNU y evitar una posible derrota legislativa. Como próximo paso, el oficialismo convocó a una sesión para el miércoles 21 de octubre, en la que buscará avanzar con proyectos vinculados con discapacidad, deudas familiares e inviolabilidad de la propiedad privada. La caída de la sesión dejó en evidencia el peso de los acuerdos con los gobernadores y las dificultades de la oposición para reunir una mayoría parlamentaria en temas sensibles para la administración de Milei.











