El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país dejará de proporcionar alrededor de US$4.000 millones anuales en ayuda militar y económica a Israel a partir de 2027. Según explicó, la decisión fue acordada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y responde a que considera que el país ya cuenta con los recursos necesarios para sostenerse sin ese respaldo.

Durante una entrevista telefónica con Fox News, Trump aseguró que ambos dirigentes venían conversando sobre la posibilidad de interrumpir la asistencia desde hace varios años. También señaló que Washington continuará vendiendo armamento a Israel y que podría brindarle apoyo si surgiera una situación de emergencia.

El anuncio representa un cambio en la relación financiera y militar entre ambos países. Actualmente, el acuerdo firmado en 2016 establece una asistencia de US38.000 millones durante diez años,equivalente a unos US3.800 millones anuales, hasta 2028. Sin embargo, Trump no detalló cómo se implementará la interrupción ni cómo se resolverá el compromiso vigente.

La decisión generó cuestionamientos dentro de Israel. Gadi Eisenkot, uno de los principales referentes de la oposición, sostuvo que el hecho de que las autoridades de defensa israelíes se enteraran del cambio a través de los medios demuestra una falta de conducción por parte de Netanyahu. Además, afirmó que el primer ministro debe ser reemplazado.

En paralelo, el bloque opositor liderado por Eisenkot anunció que buscará formar un nuevo gobierno lo antes posible para desplazar a Netanyahu y evitar que el país vuelva a elecciones. La coalición opositora está integrada por cinco partidos, aunque todavía existen diferencias sobre la posibilidad de sumar a representantes de las fuerzas árabes.

Las últimas elecciones legislativas, realizadas el 27 de octubre, no dejaron una mayoría definida. El bloque de Netanyahu obtuvo 53 escaños, mientras que la oposición encabezada por Eisenkot consiguió 48 de las 120 bancas del Parlamento israelí.

El anuncio de Trump se produce en un contexto de cambios en la política de seguridad de Medio Oriente y de cuestionamientos internos sobre la relación de Israel con Estados Unidos. Mientras Washington plantea modificar el esquema de asistencia, la oposición israelí utiliza la decisión para reclamar cambios en el liderazgo del Gobierno.