El Tribunal de Defensa de la Competencia autorizó la operación, pero impuso condiciones para preservar la competencia en telecomunicaciones. Telecom deberá desprenderse de usuarios, abonados y espectro radioeléctrico.
La compra de Telefónica Argentina por parte de Telecom quedó condicionada por el Gobierno nacional luego de que el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) autorizara la operación con fuertes exigencias para evitar una concentración excesiva del mercado.
El organismo estableció que Telecom deberá desprenderse de más de seis millones de clientes de telefonía móvil, además de transferir más de 200 mil abonados de banda ancha fija y liberar 130 MHz del espectro radioeléctrico.
Parte de las frecuencias cedidas quedará disponible para que otras empresas puedan competir en el mercado argentino, con el objetivo de garantizar una mayor oferta de servicios y evitar una posición dominante por parte de un único operador.
Desde el Tribunal explicaron que las condiciones buscan equilibrar la operación y reducir los posibles efectos negativos sobre los usuarios y la dinámica competitiva del sector de telecomunicaciones.
La resolución modifica el escenario de la industria y obliga a Telecom Argentina a revisar su estrategia para avanzar con la integración de Telefónica bajo un esquema regulado.
Telecom cuestionó las condiciones impuestas
Luego de conocerse la decisión, Telecom rechazó las exigencias del organismo y consideró que las medidas resultan excesivas en relación con la propuesta inicial presentada ante las autoridades.
La empresa sostuvo que el sector atraviesa una etapa de transformación global, marcada por la necesidad de mayores inversiones en infraestructura, expansión de redes y desarrollo de nuevas tecnologías como fibra óptica y 5G.
Telecom también señaló que destinó más de 9.000 millones de dólares en inversiones durante los últimos años y que prevé nuevas inversiones para ampliar la conectividad en Argentina.
Mientras analiza los alcances de la resolución, la compañía aseguró que los clientes no tendrán cambios inmediatos en sus servicios, planes comerciales ni canales de atención.
La decisión abre una nueva etapa en el mercado de telecomunicaciones argentino, donde las autoridades buscan compatibilizar la inversión privada con la competencia entre operadores.










