La cifra de víctimas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto ascendió a 331 muertos, mientras continúan los operativos para localizar a 240 personas que permanecen desaparecidas. El último balance oficial también contabiliza 4.439 heridos y más de 360.000 personas afectadas por uno de los sismos más fuertes registrados en el país desde 1979.

El movimiento tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y provocó daños en distintas regiones del territorio colombiano. De acuerdo con el último informe de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la emergencia alcanza a 494 municipios.

Las autoridades informaron que 364 personas fueron rescatadas con vida desde el comienzo de las tareas de emergencia. Los equipos de búsqueda continúan trabajando entre los escombros para localizar a los desaparecidos, por lo que el balance de víctimas todavía puede modificarse.

Los daños materiales son de gran magnitud. Hasta el momento se contabilizan 603 edificios colapsados, 31.540 viviendas destruidas y 178.555 viviendas dañadas. También resultaron afectados 378 centros de salud, 3.731 establecimientos educativos y más de 4.000 centros comunitarios.

La infraestructura de transporte y servicios también sufrió importantes consecuencias: hay daños registrados en 441 vías, 118 acueductos, 73 puentes vehiculares, 16 puentes peatonales y cinco aeropuertos. Las autoridades mantienen desplegados operativos de asistencia y evaluación en las zonas más golpeadas.

El terremoto fue considerado por especialistas como el más intenso registrado en Colombia desde 1979. La magnitud de la tragedia llevó al Gobierno colombiano a declarar el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica y poner en marcha un programa de asistencia y reconstrucción para las familias damnificadas.

En paralelo, los movimientos sísmicos registrados recientemente en Colombia, Venezuela y Perú generaron preocupación sobre posibles consecuencias en otros países de Sudamérica. En Argentina, el INPRES aclaró que estos terremotos no implican un aumento del riesgo sísmico en territorio argentino, ya que responden a procesos tectónicos específicos de cada región.