El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, presentó su renuncia este martes, seis días después del choque de dos trenes de alta velocidad cerca de Madrid que dejó 69 muertos y más de 200 heridos. El funcionario también anunció que no será candidato en las elecciones generales previstas para el próximo 29 de noviembre.
Puente comunicó su decisión durante una comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, donde debió responder a los cuestionamientos de distintos sectores políticos por la gestión de la crisis ferroviaria. “Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año”, sostuvo.
El accidente más reciente ocurrió el 28 de octubre en la localidad de Urda, cerca de Toledo. Un tren de alta velocidad de Renfe chocó contra la parte trasera de una formación de la empresa Iryo que se encontraba detenida sobre las vías. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y dejó decenas de víctimas fatales.
Durante su exposición, el ahora exministro defendió la gestión del sistema ferroviario y explicó que las investigaciones apuntan a una falla en el sistema de seguridad LZB. Según detalló, el centro de control autorizó que una formación retomara la circulación después de que el sistema dejara de funcionar correctamente. Las circunstancias del accidente continúan bajo investigación.
La tragedia de octubre se suma a otro grave siniestro ocurrido en enero en Adamuz, Andalucía, donde murieron 46 personas tras el descarrilamiento y posterior choque de dos trenes. Entre ambos episodios, España acumula 115 víctimas fatales en accidentes ferroviarios durante 2026.
La oposición había reclamado la salida de Puente y cuestionado la respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez ante los dos accidentes. Durante su comparecencia, representantes del Partido Popular y Vox volvieron a exigir responsabilidades políticas por lo ocurrido y pusieron en duda la seguridad de la infraestructura ferroviaria.
Al anunciar su dimisión, Puente sostuvo que tomó la decisión por una cuestión de “dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas”. También confirmó que no encabezará la lista del Partido Socialista por Valladolid en las elecciones del 29 de noviembre.
La salida del funcionario representa un nuevo desafío para el Gobierno de Pedro Sánchez, que deberá afrontar las consecuencias políticas de la crisis ferroviaria mientras continúan las investigaciones para determinar las responsabilidades detrás de los dos accidentes.











