Sensores, inteligencia artificial, monitoreo en tiempo real y construcción modular ya forman parte de las prisiones de nueva generación en países como Reino Unido, Singapur y Japón. El debate comienza a instalarse en Argentina frente al avance del crimen organizado.

La seguridad penitenciaria atraviesa una transformación global impulsada por la tecnología, la inteligencia artificial y los nuevos sistemas de monitoreo digital. Mientras el crimen organizado amplía su capacidad operativa desde las cárceles, distintos países avanzan hacia modelos de “prisiones inteligentes” que buscan anticipar conflictos, reducir riesgos y reforzar el control interno en tiempo real.

El especialista en seguridad Gabriel Iezzi analizó cómo la arquitectura penitenciaria moderna comienza a combinar construcción industrializada, sensores inteligentes, trazabilidad digital y sistemas predictivos para enfrentar estructuras criminales cada vez más complejas.

Según plantea el informe, las cárceles dejaron de ser únicamente espacios de encierro físico y, en muchos casos, se transformaron en centros desde donde se coordinan delitos, extorsiones y operaciones criminales. Frente a este escenario, advierte que los sistemas tradicionales basados únicamente en muros, rejas y vigilancia humana ya resultan insuficientes.

Qué son las “celdas digitales”

Uno de los conceptos centrales del nuevo paradigma penitenciario es el de “celda digital”, un sistema que integra arquitectura inteligente, sensores, monitoreo constante y análisis de datos para detectar anomalías y prevenir situaciones de riesgo.

Estas tecnologías permiten registrar movimientos, cambios de conducta, sonidos, aperturas de puertas y hasta indicadores fisiológicos de los internos mediante sistemas automatizados conectados a plataformas de inteligencia operativa.

El modelo también incorpora los llamados “gemelos digitales” (digital twins), réplicas virtuales de las cárceles que funcionan en tiempo real y permiten monitorear el comportamiento de cada sector del edificio a través de sensores y datos centralizados.

Cómo funcionan las cárceles inteligentes en el mundo

El artículo destaca experiencias desarrolladas en países como Reino Unido, Singapur, Japón, Corea del Sur, Noruega y Estados Unidos.

En la prisión HMP Five Wells, por ejemplo, se aplicó un sistema de construcción modular industrializada conocido como DfMA (Design for Manufacture and Assembly), que permitió fabricar gran parte de la estructura fuera del predio y ensamblarla posteriormente con altos estándares de seguridad.

Además, el establecimiento cuenta con scanners corporales, sensores inteligentes, tablets controladas para internos y sistemas anti-drones.

En Changi Prison Complex, las celdas incorporan sensores térmicos, cámaras infrarrojas y monitoreo automatizado capaz de detectar movimientos sospechosos, alteraciones físicas o posibles situaciones de violencia sin contacto directo.

Por su parte, en Japón y Corea del Sur ya se utilizan sensores LIDAR y radares de onda milimétrica para analizar patrones de comportamiento, detectar riesgos de autolesión o anticipar episodios violentos.

El desafío para Argentina

El informe sostiene que Argentina todavía mantiene una infraestructura penitenciaria basada en criterios tradicionales y con bajo nivel de integración tecnológica.

En ese sentido, advierte que el debate ya no pasa solamente por construir más cárceles, sino por desarrollar establecimientos capaces de impedir que las organizaciones criminales continúen operando desde el interior de los penales.

La incorporación de inteligencia artificial, monitoreo predictivo y construcción inteligente aparece así como uno de los principales desafíos para los sistemas penitenciarios de la región en los próximos años.