El Gobierno puso en marcha una estrategia de tres ejes para intentar contener una eventual suba del dólar, en un contexto de mayor demanda de divisas y menor acumulación de reservas por parte del Banco Central. El esquema combina intervenciones en distintos mercados financieros y busca administrar la volatilidad de la cotización.
Durante septiembre, el dólar minorista avanzó alrededor de 1%, mientras que el mayorista registró una suba de 1,3%. En ese período, el BCRA acumuló menos de US$250 millones en compras de divisas, el registro mensual más bajo del año, pese a que el mercado mantuvo una demanda sostenida de dólares.
Uno de los principales instrumentos utilizados por la autoridad monetaria es el mercado de dólar futuro. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la posición del BCRA en este segmento se encuentra cerca de cero, operadores privados señalaron que la participación oficial aumentó durante las últimas ruedas. Los contratos abiertos a octubre registraron además un crecimiento significativo.
El segundo eje de la estrategia está vinculado con los bonos en pesos ajustados por la evolución del tipo de cambio oficial, conocidos como dólar linked. El Tesoro realizó canjes de este tipo de instrumentos con el Banco Central para ampliar su capacidad de intervención en ese mercado y ofrecer cobertura frente a una eventual depreciación del peso.
Según estimaciones de PPI, durante septiembre las ventas oficiales de bonos dólar linked ya habían superado los US$400 millones hasta la semana pasada. La consultora también señaló que los elevados volúmenes operados en las últimas ruedas sugieren la presencia de organismos oficiales, aunque los movimientos del BCRA en este mercado no se conocen públicamente en tiempo real.
El tercer componente está relacionado con la administración de las reservas y la intervención sobre los distintos factores que pueden generar movimientos bruscos en el mercado cambiario. Desde el Gobierno sostienen que el objetivo no es fijar un determinado nivel para el dólar, sino reducir los factores que puedan sumar volatilidad sin fundamentos económicos. La estrategia se desarrolla mientras aumenta la demanda de cobertura cambiaria y el mercado sigue atento a la evolución del tipo de cambio.











