La crisis diplomática entre Argentina y Brasil comenzó a trasladarse al Congreso, donde distintos bloques de la oposición impulsan iniciativas para cuestionar la política exterior del Gobierno tras los dichos del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Entre las medidas que analizan los legisladores figura la posibilidad de citar al canciller Pablo Quirno para que brinde explicaciones sobre el conflicto bilateral y sus posibles consecuencias. 

El enfrentamiento se profundizó luego de que Milei participará en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro en San Pablo, donde calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario”. La respuesta del gobierno brasileño no tardó en llegar: Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y convocó al representante argentino en Brasilia para pedir explicaciones por las declaraciones del mandatario. 

En ese contexto, diputados de distintos espacios políticos, desde Unión por la Patria hasta la UCR y otros bloques opositores, presentaron proyectos de repudio contra las expresiones del Presidente y comenzaron a debatir posibles acciones parlamentarias. Una de las alternativas es convocar a la Comisión de Relaciones Exteriores o a la Comisión del Mercosur para evaluar el impacto que la disputa podría tener sobre el vínculo entre ambos países y sobre la integración regional. 

El presidente de la Comisión del Mercosur, Eduardo Valdés, adelantó que mantendrá reuniones con referentes de su bloque para analizar los pasos a seguir y no descartó convocar a una reunión del cuerpo. En tanto, el diputado socialista Esteban Paulón solicitó formalmente que el canciller Pablo Quirno concurra al Congreso para informar sobre la estrategia del Gobierno frente a la crisis diplomática y presentó un proyecto de repudio a las declaraciones de Milei. 

Desde la oposición sostienen que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y advierten que el deterioro de la relación bilateral podría generar consecuencias políticas y económicas. Por ese motivo, buscan que el Congreso tenga un rol activo en el seguimiento de la política exterior y del conflicto abierto con el gobierno de Lula da Silva. 

Mientras tanto, el oficialismo mantiene la postura de que las diferencias políticas entre ambos gobiernos no deberían afectar los vínculos comerciales ni la cooperación entre los dos países. Sin embargo, la posibilidad de que el canciller sea citado al Congreso refleja que el enfrentamiento diplomático ya comenzó a tener repercusiones en el ámbito legislativo y promete convertirse en un nuevo foco de debate político en los próximos días.